Solo se pueden juntar las manos cuando están vacías.
Donde bien te quieren irás pocas veces; donde mal, nunca irás.
Entre hermanos que nadie meta la mano.
El que no cae, resbala.
El ojo del amo hace más que sus manos.
Quien hizo el cohombro que lo lleve al hombro.
Refranes de viejas son sentencias.
A ninguno le hiede su mierda sino la ajena.
Buscarle la quinta pata al gato.
Bien me quiere mi suegra, si de mi mal no se alegra.
El uno por el otro la casa sin barrer.
Buena olla y mal testamento.
Quien a decir agrias verdades se pone, agrias verdades oye.
Trata al que no es virtuoso como si lo fuera, y se volverá virtuoso
Al mal segador la paja estorba.
Compañía no engañosa, yo y mi sombra.
Llorara la madre al hijo, más que la nieve al granizo.
El ruso tiene tres principios: quizá, de alguna manera, no importa.
Año de heladas, año de parvas.
Hoy arreboles, mañana soles.
Lágrimas Las del heredero son risas encubiertas.
Todo avaro tiene un hijo gastador.
No hay que pedirle peras al olmo.
No hay cosa que fin no tenga, a la corta o a la luenga.
La unión hace fuerza.
Olla que hierve arrebatada, olla malograda.
Regla y compás, cuanto más, más.
Si quieres que te siga el perro dale pan
A espaldas vueltas, memorias muertas.
Amor de corneta, de diana a retreta.
El mejor sol es el que calienta hoy
Al viejo recién casado, rechazarle por finado.
El pan bien escardado hinche la troja a su amo.
Si el bueno sufre y el malo prospera, se siente el deseo de hacer mal las cosas.
Muerte no venga que achaques no tenga.
Dicen que es bonito el cura, tal sea su ventura.
Si vas a la guerra, reza una vez; si vas al mar, reza dos, y si te vas a casar reza tres.
Casa sin fuego, cuerpo sin alma.
De jugador a cornudo, el canto de un duro.
A beber y a tragar, que el mundo se ha de acabar.
¿Por qué atizas?. Por gozar de la ceniza.
En la hacienda o el hogar, mejor atajar que arrear.
O la bebes o la derramas.
Una sola palabra puede decidir un negocio. Y un solo hombre, la suerte de un imperio.
Fuiste virgo y viniste parida; ¡muchas querrían ir a tal ida!.
Ni la humildad de los pescadores ni el cinismo de los mercaderes empañaran la pureza de las perlas.
La necesidad al menesteroso le obliga a ser mentiroso.
Amigo lejos, amigo muerto.
A celada de bellacos, más vale por los pies que por las manos.
A tuerto o a derecho, nuestra casa hasta el techo.