Buen amigo ni buen yerno se hallan presto.
Dando gracias por agravios, negocian los hombres sabios.
Buey hermoso, no es para trabajo.
Son más los días que las alegrías.
De lo bonito a lo bueno, hay trecho.
El más cristiano se alegra, si se le muere la suegra.
A bien te salgan, hija, estos arremangos.
La felicidad no es cosa de risa
Cuando menos lo piensa el guapo, le sale la jaca jaco.
Tan bonita la dentadura y tan mala la pronunciación.
La modestia es patrimonio de los pendejos.
El que a solas se ríe de sus picardías se acuerda.
Aquellos son ricos, que tienen amigos.
A mocedad viciosa, vejez penosa.
Amo bravo y mozo harón, a cada rato cuestión.
El que regala, no vende; pero sorprende.
¿Cómo se puede escupir en una cara sonriente?
Palabras melosas, siempre engañosas.
El afeite que más hermosea es la dádiva buena.
Tarea que agrada, presto se acaba.
El chisme agrada, pero el chismoso enfada.
Con persona de pelo panojo, mucho ojo.
La alegría alarga la vida.
La hermosa mujer, es una buena mujer.
Gentes hay de mucho tono, que producen Solo abono.
Grabemos los agravios en la arena y las gentilezas en el mármol.
Burro pequeñín, siempre nuevecín.
Buena vida, arrugas tiene.
El valiente de palabras es muy ligero de pies.
Dámela morena y graciosa, y no blanca y sosa.
Muchachada discretas, no muestran las tetas.
Si quieres hacer reír a Dios, ¡Cuentale tus planes!.
Da generosamente sin esperar nada a cambio. Así nunca te decepcionarás y hallarás a menudo agradables sorpresas.
Los necios hacen la fiesta, y los listos la celebran.
El burro cuando está alegre, rebuzna y pee.
La petición es cálida, el agradecimiento es frío.
Más aburrido que un mico en un bonsái.
Variante: El perro y el niño, donde le ponen cariño.
Gorrino, cochino y marrano, todos hermanos.
Molino cerrado, contento el asno.
Jugando, jugando, se dicen agrias verdades de cuando en cuando.
Lo bello es difícil.
Coces de garañón, para la yegua cariños son.
El celoso no puede ser jocoso.
Ojos que bien se quieren, desde lejos se saludan.
Palabras de santo, uñas de gato.
Limpia tu moco, y no harás poco.
No se disparan flechas a una cara sonriente.
Ya vienen los dos hermanos, Moquita y Soplamanos.
Cuando llueve y hace sol, sonríe Nuestro Señor.