Los amores se van, los dolores se quedan.
Afeminados espíritus engendra la avaricia.
En sociedad enferma, individuo sano más raro que ave rara.
Llama el dinero al dinero, y el holgar al caballero.
Noviembre y enero, tiene un tempero.
Quien quiera saber, que compre un viejo.
A un burro le hacían alcalde, y no lo agradecía.
Las grandes penas no se quejan.
No hay mal que dure cien años, ni enfermo que lo resista.
Dime de lo que presumes y te diré de lo que careces.
El buen libro de las penas es alivio.
Cada día se aprende algo nuevo.
Tres cosas matan al hombre: soles, cenas y penas.
Adelante con los faroles.
Está oscuro debajo de la lámpara
Variante: El perfume bueno viene en frasco pequeño.
Cada pelo hace su sombra en el suelo.
Cuando llueve y hace sol, coge caracol.
No puedes privar alagua de correr y a los perros de ladrar.
Como quien no quiere la cosa, y la cosa queriendo.
A los cuarenta de edad, fácil viene la enfermedad.
Aguadores y taberneros, del agua hacen dineros.
Cierra tu puerta y alaba a tus vecinos.
Le dan la mano y se toma el pie.
El servil es tu enemigo, tu amigo debatirá contigo.
Quien te toca y se chupa los dedos, si te mueres, te comerá
Hoy robas un huevo, mañana robas un buey.
Sopa en vino no emborracha, pero agacha.
Se van con quien, las cartas y las mujeres.
Cuando Dios amanece, para todos lo hace.
Más fácil entra un camello por el ojo de una aguja, que un rico entre al reino de los cielos.
A quien anda sin dinero, lo ponen de candelero.
Lo barato, sale caro.
Bien guardar no es poco ganar.
A la madrina, tras la puerta la arrima, y a la comadre, donde la hallares.
Arrojar un ladrillo para incitar a los demás a enseñar sus jades.
Cántaro roto para tiesto vale.
Para otro perro ese hueso, tan descarnado y tan tieso.
A buena fe y sin mal engaño, para mi quiero el provecho y para ti el daño.
O jugamos todos, o se rompe la baraja.
De Dios a abajo, cada cual vive de su trabajo.
Al fuego y al fraile no hurgarles.
Rebuzno de burro, no llega al cielo.
Cual el tiempo, tal el tiento.
El amor es una flor demasiado preciosa para ser cortada
De baldón de señor, o de marido, nunca zaherido.
Ruego a Dios, si te casares, que llorando te descasen.
La manera de evitar grandes faltas es cuidarse de las pequeñas.
No olvides que la fortuna cambia como la luna.
Más vale enemigo cuerdo que amigo loco.