La muerte hace reflexionar.
Ni se muere el padre ni cenamos.
Muerto está el ausente, y vivo el presente.
Yegua que no has de montar, de tu paja ni catar.
Ratón que corre mucho resbala frente a la cueva.
Más vale a quien Dios ayuda, que quien mucho madruga.
El que no pierde, algo gana.
Al buen amigo lo prueba el peligro.
El que no habla, Dios lo hizo mudo.
La esperanza es como el azúcar en el té. Aunque es muy poca, todo lo endulza.
El que quiera engañar a un campesino, tendrá que llevar a otro campesino en su compañía.
Tropezando se aprende a caminar.
Buey viejo, surco nuevo.
Hay tanto de bueno en el peor y tanto de malo en el mejor que es absurdo condenar a nadie.
El que nunca tiene y llega a tener loco se quiere volver.
Ni rosas sin espinas, ni amor sin celos.
El ejercicio hace maestro al novicio.
Cuando mi hijo fue al baño, trajo que contar todo el año.
Cuando el pobre lava, llueve.
Cual el año, tal el jarro.
Más vale copa en mano que bodega en retrato.
El hombre pone y la mujer dispone.
Mal se caza con perros desganados.
Para que ande bien la cosa, una vieja y otra moza.
Al que te quiera mal, cómele el pan, y al que te quiera bien, también.
Los pies del hortelano no echan a perder la huerta.
En las siembras y en la trilla, el amor con zancadilla.
El pie en el lecho y la mano el pecho.
Una alegría compartida se dobla, mientras que una aflicción compartida se reduce a la mitad.
Quien da lo que tiene, a pedir se queda.
El enemigo del padre no es amigo del hijo
Más vale pocos muchos, que muchos pocos.
Oculta el bien que haces, imita al nilo que oculta su fuente.
El amor deja ver las rosas y no las espinas
El que con locura nace, con ella yace.
Ajada tenemos, a San Pedro recemos.
En el país de las palmeras se alimenta el asno de dátiles.
Nacer de pie.
No vengas a asustar con el petate del muerto.
Bien urde quien bien trama.
Se nace llorando, luego se comprende el por qué.
Esfuerzo de vago, barriguera rota.
Tanto tienes, cuánto vales.
No tienes dedos para el piano
La ocasión la pintan calva y hay que cogerla por los pelos.
No comáis caldo de habas, que hace a las mujeres bravas.
El que se casa, por todo pasa.
El puerco y el noble, por la casta se conocen.
Jáquima puesta , entiéndese vendida con la bestia.
Los que duermen bajo las mismas sábanas aprenden a hablar con la misma boca