Frijoles con coles, pedos a montones.
Las patatas cocidas, alargan la vida.
Donde hay ganancias las pérdidas se esconden por ahí cerca.
El que no puede sobrellevar lo malo no vive para ver lo bueno.
No digáis mal del año hasta que sea pasado.
El que demonios da, diablos recibe.
En la fiesta del patrón, repiques, cohetes, música y sermón.
Hacia ti acusas cuando murmuras.
Juntarse el hambre con las ganas de comer.
Albañil chapucero tapa en falso el agujero.
La miseria pronto alcanza, a quien despacito avanza.
El orgullo y la pobreza están hechos de una pieza.
Una pizca de discreción vale más que un manojo de conocimiento.
Donde entra la cabeza, entra la cola
Aunque es algo loco, la pena le hará cuerdo.
Alábate, Juan, que si no te alabas no te alabarán.
El que de ilusiones vive, de desengaños perece.
La pobreza no es vileza, más deslustra la nobleza.
Algo tendrá el agua cuando la bendicen.
Para un viaje corto, cualquier borriquito es bueno.
Indio comido indio ido.
Bebe vino y come queso y llegarás a viejo.
El amigo de todos es fiel a ninguno.
Al que no quiera taza, taza y media.
Los encargos con dinero no se olvidan.
Escribir despacio y con buena letra.
La enjalma no se da cuenta, en donde al burro le asienta.
Charlando y andando, sin sentir se va caminado.
Injurias y blasfemias, por donde salen entran.
Irse de picos pardos.
Lunes y sábados no quitan jueves.
Quien no ama no vive
Cacera y pesquera, a la vejez piojera.
Navidad en viernes, siembra por donde pudieres.
Aprovechar bien la lumbre, es buena costumbre.
Abrir al hombre y dar lugar por donde le entren al melonar, sería necedad.
Siempre el que más habla es el que tiene menos que decir.
Lo imposible, en vano se pide.
Jueves lardero, carne en el puchero.
Hombre con hambre, no sabe lo que hace.
No todo lo grande es bueno, pero todo lo bueno es grande.
La verguenza, cuando sale ya no entra.
Quien no arde en llamas no inflama
Antes se coge al mentiroso, que al cojo.
El que paga manda y el que no se aguanta.
Sin padrino no hay bautizo.
A borrico desconocido, no le toques la oreja.
El solo olor de un buen frito, no nos sacia el apetito.
Hay quien tiene cabeza pero no tiene gorra para ponerse, y hay quien tiene gorra pero no tiene cabeza.
El que come y deja, dos veces pone la mesa.