Sumisiones anticipadas, pretensión parecen.
Ávila, santos y cantos.
De tal colmena tal enjambre.
Día de agua, taberna o fragua.
Gallo fino no extraña gallinero.
Agua de llena, noche de angulas.
Antes queda dispuesta una embarcación que una mujer que se dispone a salir.
Los necios y los salmones siempre nadan contra la corriente.
Las aguas mansas son las peores
A buenas horas, mangas verdes
Cuando salta la liebre no hay galgo cojo.
A gran prisa, gran vagar.
Por San Martín, trompos al camino.
Irse a chitos.
Abájanse los adarves y álzanse los muladares.
Julio calorero, llena bodega y granero.
Por Santa Catalina, respigos y sardinas.
Al gato goloso y a la moza ventanera, tápales la gatera.
Da más vueltas que galleta en boca de vieja.
A la vejez aladares de pez.
Gallo que no canta algo tiene en la garganta.
Pescado de buen comer, del mar ha de ser.
Amigo ambiguo vale por dos enemigos
Calenturas otoñales, o muy largas o mortales.
A barco viejo, bordingas nuevas.
El que no se embarca, no se marea.
Gozo que no se comunica, se achica.
Cada uno hace llegar a la brasa la sardina que ha de asar.
Gallo cantor, acaba en el asador.
Castañas, noces e viño, fan a ledicia de san Martiño.
De Jaén, o fuleros o malajes.
Luna con cerco, lluvia y viento.
Mucho corre la liebre, pero más el galgo que a prende.
A chico caudal, mala ganancia.
De la corriente mansa me libre Dios, que de las aguas bravas me libro yo.
Burgáles, mala res.
Fiebres otoñales, largas o mortales.
Los males entran por arrobas y salen por adarmes.
A gran seca, gran mojada.
Consejos a viejas y pláticas a gitanos, trabajos vanos.
Después de la resaca viene la pleamar.
Barba roja, mucho viento porta.
Esfuerzo de vago, barriguera rota.
Los celos son el gusano del amor.
A fullería, cordobesías.
Partí una, partí dos, partí tres..., salieron vanas. Las palabras de los hombres son como las avellanas.
Con albarcas y sin afeitar, de Gumiel de Izán.
Los perezosos se pasan la vida rascando la tripa a las cigalas.
Más vale sardina en plato, que una sirena en retrato.
Dijo el gitano, pleitos te dé Dios, y los ganes.