No hay peor esfuerzo que el que no se hace.
A mala venta, mala cuenta.
La fortuna mal ganada, no luce ni dura nada.
A mala suerte, envidia fuerte.
La verguenza, cuando sale ya no entra.
La constancia decisiva, vence al fin la suerte esquiva.
Si el hombre se lanza a buscar el éxito en la ejecución de un momento, lo anula.
Díjome mi madre que porfiase, pero que no apostase.
Afanar y no medrar es para desesperar.
La falta de competencia, produce ineficiencia.
Gitano no saca la suerte a gitano.
Amor irresoluto, mucha flor y poco fruto.
Nada complicado da buen resultado.
Resbalada no es caída, pero es cosa parecida.
Amistad quebrada, siempre mal lanada.
Una imprudente palabra, nuestra ruina a veces labra.
Ruin consuelo el aplauso de los muchos.
Fuerte desdicha es, no aprovecharse de la dicha.
Lo imposible, en vano se pide.
Lo mal vendido hace perder lo bien adquirido.
De oportunidades perdidas se encuentra llena la vida.
Fue a un concurso de tontos y lo perdió por tonto.
Hay tres cosas que nunca podran recuperarse: la flecha lanzada, la palabra dicha y la oportunidad perdida.
Las desgracias no vienen solas.
Una equivocación, cualquiera la tiene.
La suerte no es para quien la busca.
El que de ilusiones vive, de desengaños perece.
La vergüenza una vez perdida, se perdió para toda la vida.
Tal es la suerte de todo libro prestado: que es perdido a veces y siempre estropeado.
Las desgracias no entran nunca por la puerta que les hemos abierto
Quien murió buscando gloria, no disfruto la victoria.
Tarea hecha a destajo no vale por mil y mil no valen por una.
Boda en mayo ¡Qué fallo!
Lo que no fue tu año no fue tu daño.
Todo por servir se acaba... y acaba por no servir.
Ambicioso subido, pronto caído.
La buena suerte se pasa, y el saber se queda en casa.
De mozo rezongador nunca buena labor.
Apostar por necesidad, perder por obligación.
¿Fiado?. Mal recado.
Tonto, pobre y feo, si triunfa, no me lo creo.
A mucho hablar, mucho errar.
Bofetón amagado, nunca bien dado.
Quien prestó, perdió.
Quien trabaja con pereza, nunca acaba lo que empieza.
Una vez un papel rompí y cien veces me arrepentí.
La prisa se tropieza en sus propios pies.
Ruin amigo no vale un higo.
Ciento que hice, a todos satisface; pero una que erré, y todas las cagué.
Errando errando, se va acercando.