El no hacer falta y el estorbar, juntos suelen andar.
Malo es no podar pero peor es desmochar.
Fraile limosnero, pájaro de mal agüero.
Peor es la moza de casar que de criar.
A buena suela, mala pieza.
Casa cerrada, casa arruinada.
Hay que creer, rajar o desastillar.
Padre millonario y trabajador, hijo vago y malgastador.
Socorro tardío, socorro baldío.
No falta de que reirse.
Cosa que mal no puede hacer, no puede hacer bien.
La cera se destruye y la procesión no camina.
La promesa debe ser cumplida y la acción debe tener resultado.
Bien reza, pero mal ofrece.
No hay mucho que no se acabe, ni poco que no alcance.
La honra que se perdió, tarde o nunca se recobró.
Belleza sin talento, veleta sin viento.
Un buen plan al que se llega pronto y se aplica vigorosamente es mejor que un plan perfecto al que se llega tarde y se ejecuta mal.
Toda la noche registrando cucharales y al final no tenía ni dos reales.
Cuando un ruin se va, dos vienen en su lugar.
El ruin calzado sube a los cascos.
El que ha derramado sus gachas de avena no puede recogerlas todas
El juego del puto, la primera carta es triunfo.
A lo que no puedas, no te atrevas.
Quien no da nudo, pierde punto.
El que no aprende es porque no quiere.
Cuando el corsario promete misas y cera, con mal anda la galera.
Tirar la casa por la ventana.
El tabaco, el vino y la mujer, al hombre echan a perder.
¡Qué te fagorizen! (publicidad española de finales de los 60. FAGOR).
En hacer bien nunca se pierde.
El traspié no se da contra la montaña sino contra la pequeña piedra del camino.
Amor por interés, se acaba en un dos por tres.
El que tiene boca se equivoca y quien tiene nariz lo vuelve a repetir.
No quieras nunca buenos comienzos.
Casa sin hijos, higuera sin higos.
No hagas trampa en que caigas.
La suerte no se detiene, y es péndulo que va y viene.
El necio o no se casa o se casa mal.
Lo bien hecho bien parece.
Mulas y amigos faltan en los peligro.
El ruin muere en su tierra; el hazañoso lejos de ella.
Al desdén con el desdén.
A golpe dado no hay quite.
Al viejo recién casado, rechazarle por finado.
La pereza hace todas las cosas difíciles.
A buena confesión, mala penitencia.
La cuerda se rompe siempre por lo más flojo.
Poco dinero, poco sermón.
El árbol que no da frutos, da leña.