En Abril sale la espiga del cascabil.
Hoy figura, mañana sepultura.
Quien te conocio ciruelo y ahora te ve guindo.
Para todos hay un cementerio.
Hijos criados, duelos doblados; y casados, redoblados.
Sin violencia permanece y prospera en medio de sus libros y pinturas, existe la ciudad de Tenochtitlan.
Zapato de tres, del primero que llega, es.
Refranes que no sean verdaderos, y Febreros que no sean locos, pocos.
El que regala, no vende; pero sorprende.
Huyes de la mortaja y te abrazas del difunto.
Hijos y duelos nos hacen gastar pañuelos.
Niebla en alto, lluvias en bajo.
Uñas largas, con guantes de seda se tapan.
Mentiras y olas, nunca vienen solas.
Tal para cual, Pedro para Juan.
Casa sin madre, río sin cauce.
Date a deseo y olerás a poleo.
El caracol donde nace, pace.
Dar una de cal y otra de arena.
Calores, dolores y amores, matan a los hombres.
Agua tardera, agua maicera.
Cada día, su pesar y su alegría.
Por San Martín siembra el ruin.
La hermosura, revuelta, mas la fea, ni compuesta.
Las caras nos vemos, más los corazones no.
Hacer la del humo.
Hay tres cosas que no se pueden ocultar: el humo, el amor y un camellero con su camello por el desierto.
Cada pardal a su espigal.
Para cruzar un río y dar dinero, nunca seas el primero.
Niebla que amanece, levanta y no agarra, buen tiempo que no falla.
Amor loco, hoy por ti y mañana por otro.
La sugestión obra.
¿Qué puede el humo hacerle al hierro?
Quien vive de recuerdos, vive entre muertos.
Si te queda el saco.
Ni primavera sin golondrina, ni alacena sin harina.
Como la mosca es Arteaga; donde se para "la caga".
Por miedo a los gorriones, no se deja de sembrar cañamones.
Llover sobre mojado, mil veces ha pasado.
Partí una, partí dos, partí tres..., salieron vanas. Las palabras de los hombres son como las avellanas.
A nuevos tiempos, nuevos usos.
Ausentes y muertos, nadie se acuerda de ellos.
El justo debe imitar al bosque de sándalo, que perfuma el hacha que lo lastima.
Agua vertida, mujer parida.
Favores en cara echados, ya están pagados.
Ajo que salta del mortero, ya no lo quiero.
No hay árbol como el nogal, ni fruta como el madroño, ni cosa que encaje mejor que lo que sabes en él.
Aguantando regañinas, se aprenden las artes finas.
En Febrero, sale la lagartija del agujero.
Te quiero Andrés, por el interés.