Al caramelo y a los asuntos, darles su punto.
Para que nazcan virtudes es necesario sembrar recompensas.
Uñas de gato, y cara de beato.
Amar sin ser amado es como limpiarse el culo sin haber cagado.
Hoy no se fía aquí, mañana sí.
La amiga y la espada antes dada que prestada.
Pies, ¿para qué os quiero?.
Un ciego lloraba un día porque espejo quería.
Dádiva de lo mal ganado, no la recibe Dios con agrado.
Por Santa Lucía, mengua la noche y crece el día, y hasta Navidad en su ser está.
La mujer casta esta siempre acompañada.
Todos: mozos, viejos, reyes y pastores estamos sujetos a sentir amores.
El amor tira más que una yunta de bueyes.
Tu amigo tiene un amigo, y el amigo de tu amigo tiene otro amigo; por consiguiente, se discreto.
Cuando los de Anaya perdieron la mula, para unos desgracia para otros fortuna.
Por sus hechos los conoceréis.
La mujer en el hogar es reina a la que hay que amar.
Con dinero en bolsillo, buen jamón y cochinillo.
Secreto tan solo es lo que sabemos dos: Dios y yo.
Lo mío, mío; y lo tuyo, de entrambos.
La pobreza hace ladrones y el amor poetas.
Dios no se queja, mas lo suyo no lo deja.
Donde hay saca y nunca pon, presto se acaba el bolsón.
Luna al salir, colorada, pronto ventada.
Amigo reconciliado, doble enemigo
Dios acude siempre.
Haber sido "toriao" en muchas plazas.
Casamiento malo, presto es concertado.
Mejor una palabra que serene a quien la escucha que mil versos absurdos.
La amante que te concede su cuerpo y no su corazón, te regala rosas sin espinas.
Buscando un amigo mi vida pasé; me muero de viejo y no lo encontré.
Ayudaté y serás ayudado.
Hace más el que quiere que el que puede.
Día que pasa, día que no, día perdido.
Hombre harto, no es comilón.
Culo veo, culo quiero.
Lo que siembras cosechas.
Cuando dos hermanos trabajan juntos las montañas se convierten en oro.
Las manos ociosas conducen a la pobreza; las manos hábiles atraen riquezas.
Por San Isidro labrador, se va el frío y viene el sol.
Por las vísperas se conocen los santos.
Si lo sabe Dios, que lo sepa todo el mundo.
Hay cabalgadura que le viene grande su herradura.
¿Adónde vas Vicente? Adonde va la gente.
Dios al humilde levanta y al orgulloso quebranta.
A casa de tu vecino a prestar favores y no a pedirlos.
Puta me veas y tú que lo seas.
La mujer pare llorando, y la gallina cantando.
Vino y amores, de viejo los mejores.
Puta y buena mujer, no puede ser.