Después del gusto, que venga el susto.
Mal haya el vientre que del bien recibido no le viene miente.
En casa limpia los ángeles bailan de gusto.
El poder y el esplendor, embriagan más que el licor.
Repara en la casa ajena, y hallarás chica tu pena.
El que no está contra ti, está contigo.
Gran hidalguía y la despensa vacía.
Más vale tarta compartida, que una mierda para uno solo.
La ingratitud seca la fuente de la piedad.
Los infiernos están llenos, de votos y deseos buenos.
El vicio, saca la casa de quicio.
No busques la suerte y te saldrá al paso.
La fortuna al temeroso desprecia y al osado ayuda.
Cada dueño tiene su sueño.
A partir de mañana comenzarás el primer día del resto de tu vida.
Ocasión perdida, para siempre ida.
A quien Dios quiere bien, la casa le sabe.
La vida es una cuarentena para el paraíso.
Regala a la gata y te saltará a la cara.
Si se ama una cosa y se la ve con los ojos del corazón, se olvidará su fealdad
El ganar es ventura y el conservar, cordura.
Hambre que espera hartura, no es hambre.
Cada cual a lo suyo.
Perro, caballo y mujer, tener bueno o no tener.
Hablar con el corazón en la mano.
La magnificencia prestada, es miseria.
Está como padre, que le llevan la hija.
La verdad adorna la boca de quien la dice.
La verdad que daña es mejor que la mentira que alegra.
Se pudo una vez, se podrá de nuevo.
Le quedo como anillo al dedo.
Cinta, mujer y cama, fácilmente se hallan.
No busques a la vez fortuna y mujer.
Alzada en enero, ha de ser para buena.
El mal tiempo trae bienes consigo: huyen las moscas y los falsos amigos.
Un buen día nunca se olvida.
Quien superó los complejos, va seguro y va más lejos.
Para el que quiere, siempre hay trabajo.
Adonde no hay remedio, haya paciencia.
Cuenta tu pena a quien sabe de ella.
Si vives en mi corazón, viviras gratis.
Si quieres triunfar en la vida, perdona y olvida.
Buen palmito y buena altura, suerte son de estatura.
Saber amar es mucho saber.
La buena hija dos veces viene a casa.
Ir en borrico, a todos nos gusta un poquito.
Hoy por mí, mañana por ti.
Si hay miseria, que no se note
Lo prometido es deuda.
Al cuerdo o al hábil, todo le es fácil.