Paciencia y barajar.
Dan pañuelos a quién no tienen narices.
Allá van leyes, donde quieren reyes.
Asnos y mujeres, por la fuerza se entienden.
A sordos y ciegos hace testigos el dinero.
Los cojones del cura de Villalpado, los llevan cuatro bueyes y van sudando.
Llenarle la cuenca a alguien.
Aceite, hierro y sal, mercaduría real.
Mujeres y avellana, muchas salen vanas.
Habiendo un hueso entre ellos, no son amigos dos perros.
La gente discreta, no suelta la jeta.
El que no habla, no yerre.
Bien de escudos y blasones, pero mal de pantalones.
Cuando el andaluz canta, una pena tiene en la garganta.
Indio que quiere ser criollo, al hoyo.
O jugamos todos o pinchamos el balón.
Aceitunas y pan, y queso eso tiene la corte en peso.
A presurosa demanda, espaciosa respuesta.
El que pone al juego sus dineros no ha de hacer cuenta de ellos.
Las tres ges de quien sabe ser amo de su casa: ganar, gastar y guardar.
Entre dos amigos, un notario y dos testigos.
A fuer de Portugal: dos animales sobre un animal.
O Corte o cortijo.
Hay más días que longanizas.
Nunca positivo, siempre negativo. (No es exactamente español, es de Van Gaal ante la pregunta de un periodista por la mala marcha del Barça).
La casta Susana, que enterró a tres maridos y aún le quedan ganas.
Pan duro, pero seguro.
Por carne, vino y pan, deja cuantos manjares han.
El pepino en el gazpacho, y los negocios en el despacho.
Dar santo y bueno, pero del pan del ajeno.
Alba de Tormes, llena de putas, más de ladrones, mira tu capa donde la pones.
De suerte contentos, uno de cientos.
¡Ay putas, y como sois muchas!.
Del todo no muere el que deja por donde se le recuerde.
Este es el hombre de la Paula Pasos.
La comida del hidalgo: poca vianda y mantel largo.
Casa de mantener, castillo de defender.
Entre los extremos de cobarde y de temerario está el medio de la valentía.
No hay don sin din.
Gracias fuera de sazón, desgraciadas son.
De tal palo tal astilla.
Buey suelto, rey muerto.
De la naranja y la mujer, lo que ellas den.
En los tiempos cuaresmales, los ponientes, vendavales.
Adonde no te llaman, no vayas.
Pan y vino y carne, a secas.
Ayunar, o comer truchas.
Jilgueros y ruiseñores, bonísimos cantores.
Cada uno hace llegar a la brasa la sardina que ha de asar.
Buenas costumbres y dineros, hacen de los hijos caballeros.