Más difícil que matar un burro a pellizcos.
A gordo mendigo pocos dan zatico.
Amigo, no de mí, sino de lo mío, lléveselo el río.
Cuanta más prisa tienes más tropiezas.
En casa del albañil, goteras mil.
De fuera vendrá quien de casa me echará.
No juzgues al hombre en el vino si no has bebido
Mi marido va a la mar, chirlos mirlos va a buscar.
Al leñador caza, y al cazador leña.
Bendita la casa que a viejos sabe.
La humanidad se divide en tres clases: los inamovibles, los móviles y los que se mueven.
La culpa del asno echarla a la albarda.
Dar el consejo y el vencejo.
Jornal del obrero suele quedarse en la tienda del tabernero.
El que recibe todas las pedradas se pone el escudo.
Por San Andrés mata tu res, chica, grande o como es.
No son hombres todos los que mean en la pared.
Nadie aprende por cabeza ajena.
Casa que cierra sus portones casa que se llena de ratones.
Cántaro roto, no sufre más remiendo que comprar otro.
Le dijo la sartén al cazo.
La felicidad es una cosa monstruosa y los que la buscan son castigados
Tres mujeres y un ganso hacen mercado.
Buey sin cencerro, piérdese presto.
Buen amigo es el dinero.
Del gaznate para abajo, todo sopas de ajo.
Saben cómo ejecutar, pero no saben cómo ocultar.
Con buena gente, trataré yo; con gentuza, no.
Por Navidad, sol, por Pascua, carbón.
Frío hace, no me place; pan caliente bien me sabe y a la lumbre bien me huelgo y en la cama bien me extiendo: moza lozana, conmigo en la cama.
Ese da más vueltas que un puerco suelto.
Agrada, quien manda.
¿Quién le pone el cascabel al gato?.
Yo te hice y tú me enseñas.
Agua de por mayo, pan para todo el año.
Hombre bien hablado, en todas partes bien mirado.
Afana, suegro, para que te herede; manto de luto y corazón alegre.
Sol puesto, obrero suelto.
Dádiva de lo mal ganado, no la recibe Dios con agrado.
Más sordos y cegatones, quienes no aceptan razones.
Abad halagüeño, tened el cuello quedo.
A nuevos tiempos, nuevos usos.
Muchos son los invitados, y poco los aceptados.
Fraile junto a doncella, ojo con él y ojos con ella.
¡Quien sabe cuántos enemigos tienes en torno a la mesa!.
Los muros ensordecidos, a veces tienen oídos.
La mujer que poco vela, tarde hace luenga tela.
Los enemigos del casado son tres: la moda, el modista y la mujer.
La suerte la pintan calva.
De Navidad a Navidad, solo un año va.