Frío hace, no me place; pan caliente bien me sabe y a la lumbre bien me huelgo y en la cama bien me extiendo: moza lozana, conmigo en la cama.
Con buena gente, trataré yo; con gentuza, no.
Fraile junto a doncella, ojo con él y ojos con ella.
Agrada, quien manda.
Dádiva de lo mal ganado, no la recibe Dios con agrado.
Afana, suegro, para que te herede; manto de luto y corazón alegre.
Los muros ensordecidos, a veces tienen oídos.
Abad halagüeño, tened el cuello quedo.
A nuevos tiempos, nuevos usos.
Agua de por mayo, pan para todo el año.
Más sordos y cegatones, quienes no aceptan razones.
Los enemigos del casado son tres: la moda, el modista y la mujer.
En San Antón, calabazas al sol.
Hombre bien hablado, en todas partes bien mirado.
La suerte la pintan calva.
La mujer que poco vela, tarde hace luenga tela.
Pedir las perlas de la virgen.
Cuidado que hay golondrinas en los alambres.
Muchos son los invitados, y poco los aceptados.
Contra peón hecho dama, no para pieza en tabla.
El que escucha su mal oye.
Con buena comida para tres, cuatro comen bien.
El niño llorón y la china que lo pellizca.
De bromas pesadas, veras lamentadas.
Variante: Acuérdate, nuera, que serás suegra.
Guarda y no prestes; porfía y no apuestes.
A hijo malo, pan y palo.
Manos de sastre no ensucian la tela.
Esto es como una cena de negros.
Amigo serás, pero a comer a tu casa.
A burra vieja, albarda nueva.
A caballo corredor y hombre reñidor poco le dura el honor.
De chicos es el temer y de grandes el atrever.
El que nace pa' real, nunca llega ni a peseta.
El niño meón, que calaba siete mantas y un colchón.
Los más completos varones, se amarran los pantalones.
En casa del pobre, todos riñen y todos tienen razón.
Ausentes y muertos, nadie se acuerda de ellos.
Bebo lo tinto y meo lo claro.
Echando a perder se aprende.
Las cañas se vuelven lanzas.
Ladran, pues cabalgo.
El pescador de caña, más come que gana.
Amigo del buen tiempo mudase con el viento.
A buen señor, buena demanda.
¿Fiado?. Mal recado.
Cuervos vienen, carne huelen.
Con locos, niños y putas, no negocies ni discutas.
El pastor que se acuesta con sus abarcas, cuando se despierta no se las calza.
Buen año de miel, que van los zánganos a por agua.