Alábate, polla, que has puesto un huevo, y ese, huero.
Derramar vino, buen desatino; derramar sal, mala señal.
El que paga manda y el que no se aguanta.
Los pícaros creen que nada puede hacerse sin picardía.
Palabras blandas te pondrán en andas.
Huyendo de la sartén dio en las brasas el pez.
El toro y el vergonzoso poco duran en el coso.
Ese oye sus defectos que no calla los ajenos.
Juan de Aracema que no tenía palabra mala, ni obra buena.
El danzante tiene cuatro chiquitillos y todos son danzantillos.
Jamón empezado, pronto mediado.
A la una, que bien que mal, en cada casa comido han.
Dichosos mis bienes, que remedian mis males.
De mala sangre, malas morcillas.
Échalas del tuyo que con el aire no se oye.
En San Nicolás de los vinos agudos, de treinta vecinos veintinueve cornudos.
Para amigos, todos; para enemigos, uno solo.
Antes te quedes manco, que eches una firma en blanco.
En gustos y colores, no discuten los doctores.
Los nietos son hijos dos veces paridos.
La costumbre de jurar y jugar, mala es de dejar.
Ha de salir la corneja al soto.
Dos compadres con una botella, dan la mejor sentencia.
Los caracoles vacíos son lo que hacen más ruido. Así los hombres vanos y bullidores.
Cenas, y penas, y Madalenas, y soles, matan a los hombres.
Arreboles al ocaso, a la mañana el cielo raso.
No hay mujer que no lo de, sino hombre que no lo sepa pedir.
El criado, el gallo y el amo: un año; si es bueno: dos; ya tres: ¡os!.
En la duda, ten la lengua muda.
No arrojes margaritas a los puercos.
Más valen amigos en la plaza que dineros en el arca.
A ninguno le da pena, comer cosita buena.
Dos gorriones en una espiga hacen mala miga.
Cuarentón y solterón... ¡que suerte tienes cabrón!.
A quien vive pobre por morir rico, llámale borrico.
Pedir más es avaricia.
Intimidades, solo en las mocedades.
Casa hecha y mujer por hacer.
Abril, deja las viñas dormir.
El burro hablando de olotes.
Hasta las penas severas, con plata son llevaderas.
Labrar en barbecho, es labrar necio.
La sardina y la golondrina, al calor de la ceniza.
Negocios de puercos, puerco negocio.
Juego de manos es de villanos.
Cualquier sastre del campo, al del pueblo le hace un flu.
Hombre refranero, medido y certero.
No hará casa con azulejos, quien en cazar gasta su tiempo.
Barba de tres colores no la tienen sino traidores.
Febrerillo corto con sus días 28, si tuviera más cuatro, no quedaba ni perro ni gato.