Palo que nace doblado jamás su tronco endereza.
Agua de por San Juan, quita vino y no da pan.
Echa cuentas, que te saldrán cuentos.
El vencido, vencido, y el vencedor, perdido.
Abril, Abrilillo, siempre fuiste pillo.
Enero, soy caballero, según lo encuentro, lo llevo.
A quien a otros ayuda, de veinte años le pare la burra.
Al pan se arrima el perro.
El que espera desespera.
Cada mochuelo, a su olivo.
Con ballestrinque y cote no se zafa ningún bote.
Dijo el jamón al vino: aquí te espero, buen amigo.
Antes di que digan.
De diestro a diestro, el más presto.
Los molinos de los Dioses muelen despacito, pero muy finito.
Con dinero, aunque borrico, ¡qué buena persona el chico!.
Hablando mal y pronto.
El que se siente gracioso, siempre resulta engorroso.
A putas y ladrones nunca faltan devociones.
Náufrago que vuelve a embarcar y viudo que reincida, castigo piden.
El que se convida, fácil es de hartar.
Adulándote, necio y malo te hará tu amigo, censurándote, sabio y bueno te hará tu enemigo.
Ni me fío de gabacho, ni de alcahuete macho.
A la mujer muy casera, el marido bien la quiera.
El que pide en exceso, le dan lo que envuelve al queso.
Cuando los santos hablan, licencia de Dios tienen.
A persona lisonjera no le des oreja.
Buen porte y buenos modales, abren puertas principales.
Manos limpias y uñas cortas, no amasaron, malas tortas.
El perdigón y el gallo, por Mayo.
De mal montecillo, bueno es un gazapillo.
El pobre es rumboso; el rico roñoso.
Para amigo, cualquiera; para enemigo, quien quiera.
De hombres es errar y de bestias porfiar.
A grandes males, grandes enfermos.
Cuervo con cuervo, no se quitan los ojos.
A San Simón y San Judas, dulces son las uvas.
El que malas mañas ha, tarde o nunca las perderá.
Amistad de boca, larga parola y cerrada la boca.
Del mal paño nunca hay buen sayo.
La iglesia abierta y el sacristán en la puerta.
De las carnes, el carnero; de los pescados, el mero.
Juncos aunados, por nadie quebrados.
A quien miedo han, lo suyo le dan.
El fatuo y el ignorante, se denuncian al instante.
De un hombrecillo iracundo se ríe todo el mundo.
Marzo marcero, por la mañana rostros de perro, por la tarde valiente mancebo.
Jugador que gana, emplázalo para mañana.
Gran mal padece quien amores atiende.
No sufras por calenturas ajenas.