El que nació para buey desde chiquito berrea.
Si tienes pan y lentejas, ¿por qué te quejas?.
Suegra y nuera, no hay peor parentela.
¡A darle que es mole de olla!
Cada necio quiere dar su consejo.
De padres muy cuerdos, hijos muy lerdos.
Quien se viste de mal paño, dos veces se viste al año.
Beber y comer, son cosas que hay que hacer.
Que llueva, que no llueva, pan se coge en Orihuela.
El que manda, manda.
Una desgracia, a cualquiera le pasa.
Cuando uno esta en condiciones, tiene amigos a granel.
Gobierna para que no hagamos cruzar al perverso, porque no obramos como él. Álzate, dale tu mano, déjale en los brazos del Dios, llena su vientre de tu pan a fin de que se sacie y avergüence.
En Mayo quien tiene un burro tiene un caballo.
A buen hambre, no hay pan duro.
Celosillo es mi marido y yo me río, porque cuando él se va, yo ya he venido.
Casa sin hijos, higuera sin higos.
De amigo reconciliado y de fraile colorado, guárdate con cuidado.
Quien envidioso vive, desesperado muere.
Niños y viejos, todos son parejos.
Los extremos se tocan.
A palabras de borrachos oídos de cantinero.
Buenas son ovejas, si hay muchos hijos para ellas.
De perdidos, al río.
Está comiendo zacate el burro.
Al nopal nada más lo visitan cuando tiene tunas.
Bolsa de pedigüeño siempre vacía.
Perro que ladra, no muerde. Perro que no ladra, muerde.
Es mejor tres hombres corrientes que uno sabio.
El trabajo es la ley y a todos agita.
Mientras hay unos que madrugan, hay otros que no se acuestan.
El que mal se maneja, despacio padece.
Quien madruga ojeras tiene.
Cada cual ha de llevar su carga.
Ni gazpacho añadido, ni mujer de otro marido.
Saber si pisa culebra o si pisa bejuco.
Un hombre es juzgado por la compañía que lo rodea.
Con tripas vacías, no hay alegrías.
Comida sin siesta, campana sin badajo.
¡Cuántas te tendrán envidia!.
Todo lo que es verdadero (lo que tiene raíz), dicen que no es verdadero (que no tiene raíz).
La caca, limpiarla en casa, y no sacarla a la plaza.
Oro en manos de pobre, parece cobre.
En casa del pobre, reventar antes que sobre.
No hay primera sin segunda
A un traidor, dos alevosos.
El que quiere moño bonito, tiene que aguantar jalones.
Zanahorias y nabos, primos hermanos.
Como es el mesón, así los huéspedes son.
Quien se acuesta con niños, amanece meado.