De día no veo y de noche me espulgo.
La desgracia de un loco es dar con otro.
La fortuna al temeroso desprecia y al osado ayuda.
Para presumir hay que sufrir.
Obra con amores y no con buenas razones.
Lo que no puede ser no puede ser y además es imposible.
Mujer refranes, o coja o puñetera.
Reniego de grillos, aunque sean de oro fino.
El buen obrero, encuentra trabajo en cualquier agujero.
A barba muerta, poca vergüenza.
Quien su palabra no mantiene, a las consecuencias se atiene.
Malo un rico empobrecido, peor un pobre enriquecido.
A la cena y a la cama, solo una vez se llama.
Como se vive, se muere.
El amor de los asnos entra a coces y bocados.
A buen comer o mal comer, tres veces beber.
Nunca para el bien es tarde.
Vivir es morir lentamente.
Amor y señorío, no quieren compañía.
El necio dispara pronto sus dardos.
Con quien es cara de dos haces, ni guerras ni paces.
Quien te quiere, te aporrea.
muero Marta, y muero Harta.
No vengo a descubrir el hilo negro.
Buen comedor, buen dormidor.
Cena sin vino, ni olla sin sal, no es manjar.
A casa de mi novia llevé un amigo: él se quedó adentro y yo despedido.
Salud, dinero y buen vino, e irme a la gloria de camino.
Boca sucia no habla limpio.
A buena suela, mala pieza.
No satisfagáis jamás hasta la saciedad vuestros deseos; así os proporcionaréis placeres nuevos.
Quien pide para candela, no se acuesta sin cena.
En la mucha necesidad dice el amigo la verdad.
Amistad de juerga no dura nada.
Quando si indugia troppo in una cosa o si perde del tempo inutilmente.
Entre la gente ruin el que pestañea pierde.
No hay puta sin ladilla, ni ducha sin pajilla
El amor que se lleva el viento, que te sirva de escarmiento.
Alza en blando, bina en duro y no verás a tu suegro sañudo.
Renegad de viejo que no adivina.
Lo que es ajeno, siempre clama por su dueño.
Quien tiene candela, jamás se congela.
El que habla de la mar, en ella no suele entrar.
El que te habla de sus penas, espera que se las resuelva.
La amante ama un día, la madre toda la vida.
La abundancia hace infelices a los ricos.
Al mal circo le crecen los enanos.
La mujer celosa cree en todo aquello que la pasión le sugiere
Madeja enredada: quien te madejó, ¿por qué no te devanó?.
No hay tal reja como el culo de la oveja.