El día que te cases salen tus faltas y el día que te mueras, tus alabanzas.
Dios da pañuelo al que no tiene narices.
Por San Eugenio, castañas al fuego.
Compañía del ahorcado: ir con él y dejarle colgado.
Si ofendes serás ofendido
Al hambre de siete días, no hay pan duro.
No des la hacienda antes de morir, que los tuyos te harán sufrir.
Quien predica en desierto pierde el sermón, y quien lava la cabeza del asno pierde el jabón.
Niebla en verano, norte en la mano.
Peores nalgas tiene mi suegra.
Muerto, ¿quieres misa?.
Cuando Dios no quiere, los santos no pueden.
La barriga llena da poca pena.
A palabras necias, bofetones.
Suerte te dé Dios, hijo, que el saber de nada sirve.
Dulce y vino, borracho fino.
Pájaro de mar por tierra, tempestad segura o gran novedad
Anda caliente, come poco, bebe asaz, y vivirás.
Para lo malo, de peña; para lo bueno, de cera.
Ni el prometer empobrece, ni el dar enriquece.
Un amigo trabaja a la luz del sol, un enemigo en la oscuridad.
Lo que se dice en la mesa debe ser envuelto en el mantel.
De los celos, se engendran los cuernos.
Cara sin dientes, hace a los muertos vivientes.
Un invierno en casa, muy pronto se pasa.
Placer para los curas: abrir cada día la sepultura.
La ignorancia es la madre de la felicidad.
Líbrame Dios del mal duro, que del leve yo me curo.
Lo hermoso agrada y lo feo enfada.
Las ofensas con gracias, som mejores que el aburrimiento.
Dar el consejo y el vencejo.
No expongas a tu amigo a las iras de tu enemigo
A un asno, bastale una albarda.
En mente obtusa, la letra, ni a punta de palo penetra.
Amor y vino, sin desatino.
De sol de tarde, Dios te guarde.
Amor, tos, humo y dinero no se pueden encubrir mucho tiempo.
Cuervos vienen, carne huelen.
A dos palabras tres porradas.
El necio no escarmienta sino en su cabeza.
Fantasía tras fantasía, y la barriga vacía.
Quien en tierra lejana tiene hijo, muerto le tiene y espérale vivo.
A dádivas, no hay acero que resista.
Hacienda de muchos, los lobos se la comen.
La mujer y la burra, iguales de testarudas.
Son muchos los hijos del muerto.
A lo que manda Dios, oreja de liebre.
Leña verde y gentejoven, todo es humo.
El que tiene caridad y un alma pura, de las fallas ajenas no murmura.
El amor de carnaval muere en la cuaresma