A por ellos, que son pocos y cobardes.
Amigo reconciliado, enemigo doblado.
A caballo que se empaca, dale estaca.
La malicia hace sucias las cosas limpias.
Cierre tras sí la puerta quien no la halló abierta.
El que por su gusto corre, nunca se cansa.
El indio no mata, lo que mata es la flecha.
Amigo reconciliado, doble enemigo
¿Riñen los amos?. Mal augurio para los criados.
Si la montaña no va Mahoma, Mahoma va a la montaña.
Aviniente y crudo, que así lo quiere el cornudo.
El huésped y el pez, a los tres días hieden.
Corta despacio, que hay poco paño.
Bobos van al mercado cada cual con su asno.
Hombre bien vestido, nunca mal parecido.
En el llano como quiere el amo, en la cuesta como quiere la bestias.
La amiga y la espada antes dada que prestada.
Huyes de la mortaja y te abrazas del difunto.
El sabio calla, el tonto otorga.
Quien se mete a redentor, lo clavan, como al Señor.
Mal apaña quien no engaña.
Más ven cuatro ojos que dos.
No temas de ser lento, teme solo a detenerte.
El más ruin se engalla, y el más honrado calla.
Vive con ilusión mientras estés vivo, el ágil siempre sale adelante. Vi las llamas de una mansión, pero en la puerta yacía un muerto.
Labrador de capa negra, poco medra.
El que escupe para arriba, le cae la saliva en la cara
Roba tú por allá, que yo robaré por acá.
Apúrate despacio, sin prisa y sin pausa, y cuando llegues a la cumbre de la montaña, sigue subiendo.
Arco iris al amanecer, agua antes del anochecer.
Los perros viejos no ladran inútilmente.
Los hijos de Mari-Rabadilla, Cada cual con su escudilla.
Alcalde de monterilla, ¡ay de aquel que por su acera pilla!.
Los valientes sufren poco, los cobardes mucho.
Dios mío: ¡quítame lo pobre!, que lo feo se me quita con dinero.
Cada uno halla horma de su zapato.
Saber es poder.
Un perro no entra en una casa donde hay hambre.
Todo lo que corre nada y vuela, a la cazuela.
Dineros y amores, diablos y locura, mal se disimulan.
Quien abierta su arca deja, si le roban, ¿de quién se queja?.
Buen pedidor, mal dador.
Al descalabrado nunca le falta un trapo, que roto, que sano.
Ahorra, ahorrador para que gaste el gastador.
Labrador chuchero, nunca buen apero.
Panza llena, quita pena.
Paga lo que debes, sanarás del mal que tienes.
No es el diablo tan feo como lo pinta el miedo.
Quéjese de la muela aquel al que le duela.
El buey conoce a su dueño y el burro el pesebre de su señor.