Cada uno con su humo.
Solterón y cuarentón, ¡que suerte tienes ladrón!
Desvestir un santo para vestir otro.
La mujer como la vaca, se busca por la raza.
No tiene un pelo de tonto.
De cuero ajeno, correas largas.
El día que no me afeité, vino a mi casa quien no pensé.
A mala leña un buen brazado.
Oro en manos de pobre, parece cobre.
El mundo es de los audaces.
O Corte o cortijo.
De hombres es errar, y de burros rebuznar.
No me castigues con el látigo de tu desprecio.
El espantajo solo dos días engaña a los pájaros; a los tres, se cagan en él.
De arriero a arriero no pasa dinero.
El que recibe todas las pedradas se pone el escudo.
Tenemos muchos caciques y pocos indios
La lengua del justo está detrás del corazón, más la del necio va siempre delante, suelta y dicharachera.
Amor, El de asnos hace sabios, y de sabios hace asnos.
A persona lisonjera, ni oírla siquiera.
Quien desparte lleva la peor parte.
Al falso amigo, hazle la cruz como al enemigo.
El que no habla, no yerre.
Mal ajeno, del pelo cuelga.
Llevad vos, marido, la artesa, que yo llevaré el cedazo que pesa como el diablo.
Sabio es quien poco habla y mucho calla.
El que entra en la Inquisición, suele salir chamuscado.
Al mal segador la paja estorba.
Y el que es panzón ni aunque lo fajen.
Ni amor forzado, ni zapato apretado.
Qué pacaya te echaste encima!
A quien tiene malas pulgas, no le vayas con burlas.
No es la liebre de quien la mata, sino de quien la levanta.
Pierde enseguida el que desespera por ganar
No te acerques a una cabra por delante, a un caballo por detrás, y a un tonto por ningún lado.
Hacerse el de la oreja mocha.
No hagas bien a villanos, si no eres loco ni santo.
De pequeña centella se levanta el gran fuego.
si bebes el agua, sigue la costumbre.
De oveja negra, borrego blanco.
Al hierro el orín y la envidia al ruin.
Eso no te lo despinta nadie.
A quien dices tu secreto, haces tu dueño.
No muestres los dientes hasta que puedas morder.
El gato que se quema con la leche, cuando ve la vaca llora.
El que asno se fue a Roma, asno se torna.
El ducado nunca huele a robado.
El que de joven no trotea, de viejo galopea.
Buen arte es el médico que sotierra su yerro.
La corneta, lo mismo toca a diana que retreta.