La inocencia de un ratón puede mover un elefante.
Caballo que ha de ir a la guerra, ni le come el lobo, ni le aborta la yegua.
El que corre muy aprisa no correrá mucho.
Cuando el burro mueve oreja, guárdate bajo teja.
A las diez deja la calle para quien es. Los rincones para los gatos, y las esquinas para los guapos.
El que necesita, te visita.
El sucio quiere ensuciar al otro.
Cuando la limosna es grande, hasta el santo desconfía.
Dos cojos nunca se miran con buenos ojos; y dos bizcos, con más motivo.
El hombre sin honra, más hiede que un muerto.
Desnudar un santo para vestir otro, es de bobos.
Más raro que perro verde
Cuando el Diablo envejeció, a santero se metió.
El buscador es descubridor.
De casi no muere nadie.
No estará muy triste, quien de rojo viste.
La sotana no hace al cura, ni el afeite la hermosura.
Tarea que agrada, presto se acaba.
Hacerse de la vista gorda.
El can en Agosto, a su amo, vuelve el rostro.
Hombre anciano, juicio sano.
Dar al olvido.
En julio, ¿dónde anda el mozo? Pues va de la acequia al pozo.
Y viendo el tabernero que perdía, también bebía.
No todo el que lleva zamarra es pastor.
Más labra el dueño mirando que diez yuntas arando.
Quien bebe recio, apura media azumbre en el almuerzo; y si un poco se descuida, otra media en la comida.
Caballo que no sale del establo, siempre relincha.
Con dinero baila el perro, y con un poco más hasta el dueño.
A quien en su casa era un diablo, cuando se ausenta, tiénenlo por santo.
Al hablar como al guisar, su granito de sal.
Como me tratan de gato salvaje, me pongo a robar gallinas.
Quien no mira el derrotero, es majadero.
Los frailes en jubón, hombres son.
Caballo bonito, corto y gordito.
Ni mesa que ande, ni piedra en el escarpe.
Quien guarda su puridad, excusa mucho mal.
A chico santo, gran vigilia.
Saber dónde aprieta el zapato.
¿Quién con una luz se pierde?
Hembra cobarde se casa mal y tarde.
Enero, claro y heladero.
En la casa del buen amo vive y muere el buen criado.
La muerte no anda en zancos.
¿Fiado?. Mal recado.
Quien perdona pudiendo vengarse poco le falta para salvarse.
El hijo del asno dos veces rebuzna al día.
Quien quiera saber, que compre un viejo.
Quien te hace fiestas que no te suele hacer, o te quiere engañar, o te hará menester.