Es combate disparejo, el del tigre y burro viejo.
Algún día cogerá la zorra cabrito.
Fue por lana el avispado, pero volvió trasquilado.
El gorrón tiene que ser sufrido.
Malo es el zamarro de espulgar, y el viejo de castigar.
El mozo bellaco, tres barbas o cuatro.
Paso de oso, diente de lobo y de vez en cuando hacerse el bobo.
Amigo leal y franco, mirlo blanco.
Donde ruge el tigre no rebuzna burro.
Sé cordero y te comerá el lobo.
A perro viejo no cuz cuz.
Dios da barbas, al que no tiene quijada.
El burro bueno, aunque sea la quijada encaja.
Puerco que no grita cuchillo con el.
El fraile predicaba que no debía hurtar y él tenía en el cepillo el ánsar.
A quien se hace oveja, el lobo se lo come.
Dar carne al lobo.
Al mejor cazador se le escapa la liebre.
Cuando viejo el perro es, la zorra se mea en él.
Al rebuznar se verá quien no es león
Ingenuo y muy majadero, quien da la llave al ratero.
Araña ¿quién te arañó? Otra araña como yo.
La zorra se conoce por la cola.
Gato con guantes, no caza, pero amenaza.
Al perro flaco no le faltan pulgas.
Mandan al gato, y el gato manda a su rabo.
El perro hambriento no teme al león.
A diente cogen la liebre.
Ni asno rebuznador, ni hombre porfiador.
Zapatazo que le duela, a quien sin llamar se cuela.
Ratón que no sabe más que un horado, presto es cazado.
Criado murmurador, es cuchillo del señor.
Raposa que mucho tarda, caza aguarda.
Sacar la brasa con la mano del gato.
Rucio rodado, antes muerto que cansado.
Cada mozo lancee su toro.
Tu quieres que el león me coma.
Al lobo hay que matarlo en su propia madriguera.
Un zapatero, un sastre y un barbero, tres personas distintas y ninguno es verdadero.
Cada loco con su tema y cada lobo por su senda.
Puerco no se rasca en javilla.
El mirón, ¡chitón!.
A bestia loca, recuero modorro.
Lo que la loba hace, al lobo le place.
Al loco y al toro, dale corro.
El burro cuando está alegre, rebuzna y pee.
No es de bravo señal buena, toro que escarba en la arena.
Andar, andar que aún queda el rabo por desollar.
El hombre al mendrugo, y el buey al yugo.
Dijo el asno al mulo: "Arre allá, orejudo".