¡Qué sabrá un gorrino cuando es fiesta!.
El trabajo mata al asno, pero no mata al amo.
El consejo del viejo frailuco, hay que ser cuco.
Me gustaría hacer todo lo que hizo el muerto, menos morirme.
Buscar los tres pies al gato.
A mocedad viciosa, vejez penosa.
Abogadito nuevo, perdido el pleito.
Chico catorceño, come como grande y trabaja como pequeño.
A las barbas con dinero, honra hacen los caballeros.
Al viejo que se casa con mujer hermosa, o pronto el cuerno o pronto la losa.
La gata de doña Flora, si se la ponen grita, si se la quitan llora.
Es costumbre de villanos tirar la piedra y esconder la mano.
Para roer, la cabra, y para el colchón, la lana.
Cada uno es muy libre de hacer de su capa un sayo.
A bicho que no conozcas, no le pises la cola.
La felicidad es como un león insaciable
Moro viejo, mal cristiano.
El que fía, salió a cobrar.
Buena fama, hurto encubre.
No hay ladrón sin encubridor.
No hay que conejear sin perros.
Hombre difamado, peor que ahorcado.
Saber no va en las canas, ni valor en barbas.
Si el chivo no le mama, ganancia para la cabra.
Bestia que no es tonta, sabe quien la monta.
El pobre es rumboso; el rico roñoso.
El mal del milano, las alas quebradas y el pico sano.
Dime matagatos, que he matado un gato.
Cuando el león muere, encima le mean las liebres.
Lobos de la misma camada.
Quien roba una vez, roba diez.
Buey suelto, rey muerto.
Pajarico que escucha el reclamo, escucha su daño.
Recuérdalo bien Mamerto, todo pirata no es tuerto.
A los años mil, vuelve la liebre a su cubil.
Quien tiene poco que ponerse, rápido está engalanado.
Aramos, dijo la mosca, y estaba en el cuerno del buey.
La ley es como los perros: que solo muerde a los de ruana.
Niebla en la Montaña, labrador a tu cabaña.
La espuela chuza más bueno, cuando el caballo es ajeno.
Con ayuda del vecino, mató mi padre un cochino.
A un asno, bastale una albarda.
Llamar al gato, gato.
Hermosura en puta y fuerza en el badajo.
Hombre canoso, hombre hermoso.
Al potro que le alabe otro.
El avaro se roba a sí mismo. El pródigo, a sus herederos.
La nuera barre para que la suegra no ladre.
Madeja enredada: quien te madejó, ¿por qué no te devanó?.
Dos capitanes hunden el barco.