Este batea y corre para tercera.
El otoño de lo bello, es bello.
La práctica hace al maestro.
Ser pobre y rico en un día, milagro es de santa Lotería.
Un año bueno y dos malos, para que nos entendamos.
Cada cual sabe lo que carga su costal.
Cada día que amanece el número de tontos crece.
El que tiene es el que pierde.
Es que los dos cojeamos del mismo pie.
El que es buen juez por su casa empieza.
Hay que dar tiempo al tiempo.
Quien acomete vence.
Burla con daño, no cumple el año.
Barba hundida, hermosura cumplida.
La mujer casada y honrada, la pierna quebrada.
Obra acabada, maestro al pozo.
Cuando el camino es corto, hasta los burros llegan.
Cuando te vendan compra, y cuando te compren vende.
Nunca falta un borracho en una vela.
Entre pitos y flautas.
El maestro sabe lo que hace.
Quien mucho se arremanga, vésele el culo y la nalga.
Los extremos nunca son buenos.
El que no arriesga nada lo arriesga todo.
El bien y el mal andan revueltos en un costal.
La hija buena vuelve a casa, aún cuando sea parida.
Buena es la justicia si no la doblara la malicia.
Año de brevas, nunca lo veas.
Con el buen sol, saca los cuernos el caracol.
A gallo viejo gallina joven.
Escoba nueva, barre bien.
Ladrillo flojo, chisguete fijo.
Tripas llevan piernas.
En nochebuena y en Navidad, la brasa de casa más caliente está.
El día que amasó, mal día pasó; pero peor es no tener qué amasar ni qué cerner.
Las vírgenes pasan muchas Navidades, pero ninguna noche buena.
Reírse de la vida para que la vida no se ría de uno.
Cae más rápido, un hablador que un cojo.
Año de pitones, año de cabrones.
Nadie perdona que le hagan un favor.
Una cosa es una cosa, y seis media docena.
Tal hay que se quiebra los dos ojos porque su enemigo se quiebre uno.
Amor y guerra tienen batallas y sorpresas.
A buena fe y sin mal engaño, para mi quiero el provecho y para ti el daño.
No paga los platos rotos, pero arma los alborotos.
Mata, que Dios perdona.
Al aprendiz sin pelo, jodelo.
Jinca la yegua.
Al son que te tañan, a ése baila.
Echa cuentas, que te saldrán cuentos.