Hijos crecidos, trabajos llovidos.
De ambos ha sido el acertar; tú al pedir, yo al no dar.
Lo malo, a quien lo apetece, bueno y justo le parece.
El amor y el vino sacan al hombre de tino.
La reflexión consigue tantas victorias como la precipitación consigue derrotas.
Las palabras mueven, los ejemplos arrastran.
La buena suerte, durmiendo al hombre le viene.
No hay puta sin ladilla, ni ducha sin pajilla
Cada día pan blanco hace apetitoso el bazo.
A chillidos de cerdo, oídos de carnicero.
¡Periquillo con mando!, ya estoy temblando.
Come y bebe, que la vida es breve.
Dios carga a quien tiene buenas espaldas.
¿Tienes té y vino? Tus amigos serán numerosos
Por el becerro se amansa la vaca
En cada legua hay un pedazo de mal camino.
El jornal entra por la puerta, y se va por la chimenea.
¡Llueve sopa y yo con tenedor!
A viña vieja, amo nuevo.
Para un viaje corto, cualquier borriquito es bueno.
Con estudiante y soldado, mozuelas, mucho cuidado.
Bizcocho de monja, fanega de trigo.
A boda y bautizo, no vayas sin ser llamado.
Polvo de ladrillo malo para el bolsillo.
Decir refranes es decir verdades.
¿Para qué tanta librería quien tiene la sesera vacía?.
Al que va a la bodega, por vez se le cuenta, beba o no beba.
El casa del muerto cada uno llora su duelo.
Solo me queda concluir en que, cada día que pasa, estás más cercana nuestra muerte, por eso vivamos cada día con intensidad como si fuese el último.
Quien más tiene, menos suelta.
La letra, con sangre entra.
El tiempo no perdona a nadie.
Cada uno dice quién es.
A barco viejo, bordingas nuevas.
De la perdiz, lo que mira al suelo; del conejo, lo que mira al cielo.
Lo que se aplazó, casi siempre se malogró.
Juntos en las duras y en las maduras.
El buen carpintero mide dos veces, corta una.
Quién quisiere vivir sano, coma poco y cene temprano.
Comamos y bebamos que mañana moriremos.
Dar al olvido.
La prisa se tropieza en sus propios pies.
Hacer de necesidad virtud.
Escribano, puta y barbero pacen en un prado y van por un sendero.
Si quieres matar a un fraile, quítale la siesta y dale de comer tarde.
La mula y la mujer son malos de conocer.
De tu dinero sé tú mismo el cajero.
En apurada ocasión, haz de tripas corazón.
Hombre muy escrupuloso, siempre será menesteroso.
Lo que sea de la mar, todo es azar.