Cada cosa en su sitio y un sitio para cada cosa.
Echad los prejuicios por la puerta: volverán a entrar por la ventana.
Al mal tiempo, buena cara.
La verguenza, cuando sale ya no entra.
Esto está en chino.
Felicidad y cristal: ¡cuán fácilmente se quiebran!
A casa vieja, portada nueva.
De prometer a dar, hay unas lenguas de mal andar.
Razones sacan razones.
Con salud y dinero, hago cuanto quiero.
En Octubre, de la sombra huye.
Puta me veas y tú que lo seas.
No ser escaparate de nadie.
Del favor nace el ingrato.
A quien das de yantar, no te duela dar de almorzar.
Verano fresco, invierno lluvioso, estío peligroso.
Cuando en septiembre acabes de vendimiar, enseguida ponte a sembrar.
Fruta prohibida, más apetecida.
Al que le falta ventura, la vida le sobra.
La oveja de muchos, el lobo la come.
Del uso viene el abuso.
Cosechas de ajos y melones, cosechas de ilusiones.
A mula que otro amansa, algún resabio le queda.
Sabemos del otoño cuando la hoja llega al moño.
El papel puede con todo.
Intimidades, solo en las mocedades.
Todo tiempo pasado fue mejor.
Mucho ruido y pozas nueces.
¡Cuándo, más cuándo, llevará cerezas el cardo!.
En marrano y en mujer, más vale acertar que escoger.
Ten buen pulso, alza la bota, y acompaña al pijota.
Quien bien tiene y mal escoge, si sale mal que no se enoje.
Estudiante memorista, pozo a simple vista.
Comida hecha, amistad deshecha.
Nunca falta quien dé un duro para un apuro.
Hasta meter, prometer; y después de metido, se acabó lo prometido.
Agua al higo, que ha llovido.
Zapatero remendón bien aprovecha el cambrillón.
La belleza y la tontería, van siempre en compañía.
La zorra, cuando no llega a las uvas, dice que están verdes.
El pensamiento anda siempre de viaje, ni peaje, barcaje ni hospedaje.
Buen hondero el que mete dos piedras por un mismo agujero.
En el mes de San Juan, al sol se cuece el pan.
Es amigo, o enemigo, o mal criado, quien sube sin llamar desde abajo.
Dame venta y te daré cuenta.
Muy bueno no puede ser quien indulgente no es.
Lo que se otorga a la amistad vuelve multiplicado
El amigo, lo escojo yo, el pariente, no.
Bolsa de pedigüeño siempre vacía.
Tiran más dos tetas, que los bueyes de dos carretas.