Gallina, mujer y cabra, mala cosa siendo magra.
No fíes ni porfíes, ni prometas lo incierto por lo cierto.
De la discusión surge la luz.
El pan, por el color; y el vino, por el sabor.
Al mal tiempo, buen paraguas.
Amigo viejo, tocino y vino añejo.
No maldigas la oscuridad, enciende la vela.
Si existe, se ve
Con pan, vino y carne de cochino, se pasa bien el mal camino.
Más ven cuatro ojos que dos.
Llover sobre mojado, mil veces ha pasado.
Hacer algo muy en los cinco casos.
Si en Enero canta el grillo, en Agosto, poco triguillo.
A buen comedor, quitárselo de delante.
El que se siente gracioso, siempre resulta engorroso.
Lengua de barbero, afilada y cortadora.
El hombre se casa cuando quiere y la mujer cuando puede.
A Salamanca, putas, que llega San Lucas
Llega lo inesperado y malogra todo lo pensado.
Boda y mortaja, del cielo baja.
Dar con la puerta en la cara.
Una casa de blanquea en mayo, el mejor tiempo del año.
A su tiempo maduran las brevas.
A diente cogen la liebre.
Boca que se abre, o tiene sueño o tiene hambre.
Bueno es el rigor; pero la misericordia es mejor.
En casa del herrero, asador de madero.
En Octubre caída de hojas, ubre y lumbre.
Entre amigos no hay cumplidos.
El tiempo todo lo alcanza, a la corta o a la larga.
A la vejez, viruelas.
Quien quiera saber, que compre un viejo.
Cuando no hay blanditas, le entramos a las duras.
A la una, que bien que mal, en cada casa comido han.
Hay que estirar el pies hasta donde llegue la sábana.
Los esparragos de Abril, para mi; los de Mayo, para el amo y los de Junio, para el burro.
Variante: Ver para creer y para no errar, tocar.
Guarda y no prestes; porfía y no apuestes.
Clérigo de noche, villano en gavilla y gitano en cortés, lejos los tres.
Seguido, seguido, hasta que pase el dolor.
Ave que vuela, a la cazuela.
Reborada al poniente, bueno al siguiente.
El que se casa fuera, o la trae o la lleva.
Confesión obligada, no vale nada.
El que más madrugo, un talego se encontró.
No creas al que de la feria viene, sino al que ella vuelve.
Cuando Mariquita quiere para todo se da maña.
Si quieres con tu familia reñir, echa algo a repartir.
Tras el vicio viene el lamento.
De usar y abusar, hay el canto de un real.