En el menguante de enero, corta tu madero.
Freno y espuela es buena escuela.
El mundo es un pañuelo [a veces lleno de mocos].
Amistad de boca, larga parola y cerrada la boca.
A buena confesión, mala penitencia.
A veces con tuerto, el hombre hace derecho.
Hacer oídos de mercader.
Tiran más tetas que carretas.
Año nuevo vida nueva.
Hay que empujar, porque vienen empujando.
Pan y vino es media vida, la candela la otra media.
Habiendo días enteros, no hay porqué coger medios.
Por Navidad cada oveja a su corral.
Valgan las llenas, por las vacías.
Blas, si por malvas vienes, mal vas.
Más vale despedirse que ser despedido.
De ensalada, dos bocados y dejada.
El arco iris brilla después de la tempestad.
El no hacer falta y el estorbar, juntos suelen andar.
Julio calorero, llena bodega y granero.
Quehacer trabajoso, quita alegría y reposo.
El que busca, encuentra.
Lo que se hace aquí, se paga aquí.
Después de puta y hechicera, se torno candelera.
De fuera vendrá quien de casa me echará.
La oportunidad se escapa por los pelos.
Favores harás, y te arrepentirás.
Una visita larga, ¿a quien no carga?.
Año malo para el molinero, bueno para el burro.
Cuando como, no conozco; cuando acabo de comer, empiezo a conocer.
Hay desgracias con suerte.
Ocho de invierno y cuatro de infierno.
Cuando fueres a la venta, la ventera sea tu parienta.
Fantasmas y fantoches, a troche y moche.
La lluvia de Abril cabe en un barril.
El ocio es el padre de todos los vicios.
El interés tiene patas.
La belleza y lozanía, son flores de un solo día.
Perro, caballo y mujer, tener bueno o no tener.
Romería de cerca, mucho vino y poca cera.
Ni sobra el que viene, ni falta el que se va.
El tiempo es el heraldo de la verdad.
Primero la firmita y luego la camita.
Obra bien y espera; que Dios es el que premia.
Cuando me dan lo que quiero, tengo un genio como un cordero.
El comer no admite espera, el pagar, la que se quiera.
A la moza, con el mozo, y al mozo con el bozo.
Al que trabaja y anda desnudo, ajo y vino puro.
Quien en una piedra dos veces tropieza, justo es que se rompa la cabeza.
Hombre hablador, nunca hacedor.