El hábito es al principio ligero como una tela de araña, pero bien pronto se convierte en un sólido cable.
De lunes a martes, poco se llevan las artes.
Cuatro cosas hay que nunca vuelven más: una bala disparada, una palabra hablada, un tiempo pasado y una ocasión desaprovechada.
Algo tendrá el agua cuando la bendicen.
Hay una gran fuerza escondida en una dulce orden.
Dime y olvidaré, muéstrame y podría recordar, involúcrame y entenderé.
Desde pequeñito se endereza el arbolito.
Al pasar el río, vale más la cuerda que el trigo.
Que cada cual se rasque con sus uñas.
El sol quema la espalda; el hambre el vientre.
Nadie busca ruido con su dinero.
Cada cual es hijo de sus obras.
Con el marisco, nada de vino arisco.
Pan de centeno y agua de navazo ensancha las tripas y estrecha el espinazo.
Vaso quebrado, dura mucho porque no se usa.
Si eres un burro teñido, cuando llueva estarás perdido.
Con gente de mala casta ni amistad ni confianza.
Por San Blas ajete, mete uno y sacarás siete.
Hijas, el que pleitea no logra canas ni quijadas sanas.
A todo marrano le llega su diciembre.
Quien escribe mucho desvaría
La aguja viste a los demás y permanece desnuda.
Una hierba es una planta cuyas virtudes esperan para ser descubiertas.
La morena, de azul llena.
Si entre burros te ves, rebuzna alguna vez.
A la Virgen del Henar, unos van por ver y otros por mirar.
A bestia comedora, piedras en la cebada.
Burro que tropieza dos veces en el mismo canto, es burro doblado.
El vino, comido mejor que bebido.
El que algo quiere, algo le cuesta.
La avaricia rompe el saco.
Hablar con boca prestada, sabe bien y no cuesta nada.
En camino largo, corto el paso.
Bestia sin cebada, nunca buena cabalgada.
Como lo de aquí para allá es subida, lo de alla para acá es bajada.
Que uno fume y otro escupa, no es cosa justa.
El que tiene boca, se equivoca.
Jamás desesperes, aún estando en las más sombrías aflicciones, pues de las nubes negras cae agua limpia y fecunda.
Te doy un dedo y me quieres coger el brazo.
Tener el juego trancado.
El que presta, a pedir se atiene.
Sospechar y temer, enemigos del placer.
A quien pasea con malas juntas, no le faltan problemas.
Las armas las cargan el diablo.
Como canta el abad responde el monaguillo.
Ten que dar, y el culo te vendrán a Besar.
Pasado mañana, mañana será ayer.
La arena del desierto es para el viajero fatigado lo mismo que la conversación incesante para el amante del silencio.
En esta feria has de ser o mercancía o mercader.
Bien urde quien bien trama.