Una liebre con dos galgos se avasalla, y si se va que se vaya.
Zorras y alcahuetas, todas son tretas.
Ciertas son las trazas, después de las desgracias.
Es devoto o es loco quien habla consigo solo.
Las grandes cargas están hechas de pequeños puñados.
Ricos, pobres, flacos, gordos, todos mordemos el polvo.
Bendita sea la mata de Mayo, que se secó lloviendo.
La venganza no es buena mata el alma y la envenena.
De chica candela, grande hoguera.
Antes de casar, ten casa en que morar, tierras en que labrar y viñas en que podar.
Quien poca tierra labra y bien la cultiva, que ponga al granero vigas.
De lo que más te salga al paso, no hagas caso.
Por los reyes, el hielo y la nieve crecen.
El que las hace, las imagina.
No todo el que chifla es arriero.
Costurera mala, la hebra de a vara.
Por oír misa y dar cebada no se pierde jornada.
Hablo de la gente de nuevo cuño.
Quien se va, vivo y muerto está.
En viniendo el perdigón pierde la trucha sazón.
Agua de Agosto, azafrán, miel y mosto.
La sierra, con nieve es buena.
El montañés, por defender una necedad dice tres.
El que algo debe, no reposa como quiere.
Castillos muy altos vienen de repente al suelo.
Dios da a cada hombre un gran predio: el tiempo.
A falta de trigo, venga centeno.
Agua estantía, renacuajos de día.
Por mi dinero entro y salgo, luzco y valgo.
Susto meado mejor que sangrado.
Éste cree que vengo de arriar pijijes.
Las tres ges de quien sabe ser amo de su casa: ganar, gastar y guardar.
El que se apura, poco dura.
Boda buena, boda mala, el martes en tu casa.
El que rompe viejo, paga nuevo.
Zapateador que bien zapatea, bien se menea.
San Julián, guarda vino y guarda pan.
Comprar y vender, buen camino para enriquecer.
Figa verdal y moza de hostal, palpando se madura.
Cuando se cierra una puerta, otra se abre.
Haz favores y harás traidores.
Frío en el invierno y calor en el verano, eso es lo sano.
Mientras cuentas las estrellas te rodea la oscuridad más profunda
Reniega de bestia que en invierno hace siesta.
Oficio vano y con pena, al que le sigue condena.
Al hierro el orín y la envidia al ruin.
Por andar recosechando otras milpas, cosechan las tuyas.
El que calla, otorga.
A batallas de amor, campo de plumas.
A cada cual inclina Dios para lo que es y a buen fin, si no lo tuerce quien se hace ruin.