Amistad prendida con alfileres, la que se desprende cuando lo quieres.
Mucha flor en primavera, buen Otoño nos espera.
A creer se va a la iglesia.
Nunca llovió que no se despejara.
Nada es virtud ni pecado, mientras no sea divulgado.
El que no sabe nadar, se lo lleva la corriente.
A calza corta, agujeta larga.
Mujer que al andar culea y al mirar los ojos mece yo no digo que lo sea, pero lo parece.
Boca sin muelas, molino sin piedras.
Rápido y bien, no siempre marchan juntos.
De dineros y bondad o, calidad, quita siempre la mitad.
Al mal año, tarria de seda.
El vino y la mujer se burlan del saber.
Dar consejo es virtud de segundo orden.
El tiempo enseña más que cien maestros de escuela.
A grandes cautelas, otras mayores.
Dos gorriones en una espiga hacen mala miga.
Cada hombre deja sus huellas.
El que mata por los Santos, en el verano come cantos.
A la vaca, hasta la cola le es abrigada.
En larga jornada, la leve carga es pesada.
Una huésped llega con diez bendiciones, come una y deja nueve.
Como turco en la neblina.
Poco y en paz, mucho se me haz.
Por gustos o pareceres, no discutas ni te alteres.
Reniego del árbol que ha de dar el fruto a palos.
La generación anterior planta árboles y la posterior se cobija a su sombra.
Casa con azotea, ladrón la asalta.
Yo le digo que se vaya y él desátase las bragas.
Palabras de cortesía suenan bien y no obligan.
El nuevo paga novicial.
El que del campo viene, cenar quiere.
Asno de dos, válgale Dios.
Fortuna te dé Dios, talento no.
Puro MAGAPA (Mal Aliento, Golpe de Ala y Pie de Atleta)
Calumnia, que algo queda.
Contra la gota, ni gota.
Azote y mordedura, mientras duele dura.
Año de endrinas, año de espinas.
Borrón y cuenta nueva.
Yo que callo, bien en mis adentros hablo.
La vasija vacía es la que hace más ruido.
De los parientes y el sol, entre más lejos, mejor.
Es novia de cualidades, pero de pocos caudales.
El corazón no habla, más adivina aunque calla.
Si comes cerezas con los poderosos te arriesgas a que los huesos lluevan contra tu nariz.
Cada gota que cae del cielo, tiene su sitio hecho.
Arrastrando, arrastrando, el caracol se va encaramando.
El casado, casa quiere y costal para la plaza.
Cuando Dios cierra una puerta, abre una ventana.