Zamarra vieja, más calienta que una nueva.
Ni firmes sin leer, ni hables sin ver.
Florecillas en el trigo, pegujal medio perdido.
Al bien, deprisa, y al mal, de vagar, te hagas de llegar.
Buena vida, padre y madre olvida.
Castañas, noces e viño, fan a ledicia de san Martiño.
Mucho decir veremos, pero nunca vemos.
Pan caliente y uvas, a las mozas ponen mudas y a las viejas quitan las arrugas.
Tal vendrá que tal te quiera.
Juegos, pendencias y amores, igualan a los hombres.
Si deseas la paz, amistad y elogios? escucha, mira y ¡sé mudo!
El dinero vaya y venga y con sus frutos nos mantenga.
Paloma que va volando no dice a dónde ni cuando.
Las gotas de lluvia eran tan grandes como ubre de vaca.
Cuando cae lluvia, agua anuncia.
La corneta, lo mismo toca a diana que retreta.
En tiempo de guerra, mentiras por mar y por tierra.
Los caracoles vacíos son lo que hacen más ruido. Así los hombres vanos y bullidores.
Riña de amantes, agua referescante.
Agua, como buey; y el vino, como rey.
Estoy hasta las manos.
Bienes y males, a la cara salen.
Más vale el humo de mi casa que el fuego de la ajena.
Por San Matías igualan las noches con los días y pega el sol en la umbrías.
Moza ventanera, o puta o pedorrera.
De uvas a peras.
El que ha naufragado teme a la mar aún calmada.
En el ánimo moran continuamente la felicidad y la infelicidad. De vez en cuando salen a dar un paseo
Llover sobre mojado, mil veces ha pasado.
Manos besa el hombre, que querría ver cortadas.
De sol de tarde, Dios te guarde.
Esto son habas contadas.
El que no sea cofrade, que no tome vela.
Uno esquila ovejas, otro, cerdos
Bodas buenas y magistrado, del cielo es dado.
Cuando el gallo canta y después bebe, pronto truena o llueve.
El amor entra con cantos y sale con llantos.
Vivirás dulce vida si refrenas tu ira.
Sacar las castañas del fuego.
Día vendrá que tenga peras mi peral.
Cuando llueve y hace sol, canta el gallo del Señor.
A nuevos tiempos, nuevos usos.
Se van con quien, las cartas y las mujeres.
Solo se acuerdan de Santa Bárbara, cuando truena.
Bolsa llena, quita las penas.
Quien habla con argumentos, no grita ni hace aspavientos.
Casa sin niños, tiesto sin flores.
Al hombre de rejo, vino recio.
Al cobre y al estaño, mucho paño.
Ni higos sin vino, ni pucheros sin tocino.