Es el mismo músico, pero con diferente son.
Flor sin olor, le falta lo mejor.
Quien muerte ajena desea, la suya se le acerca.
Clérigos, frailes y pardales, son malas aves.
Ni guinda chupada, ni moza besada.
El nosotros anula el yo.
Huir por vileza es vergüenza, evitar un peligro es prudencia.
La paciencia es el puerto de las miserias.
No coma cuento coma carne.
Con carne nueva, vino viejo y pan caldeal, no se vive mal.
Buen amigo, el ya probado en el peligro.
Las piedras no hablan.
Recogemos solo la felicidad que hemos dado a manos llenas, sin pedir nada a cambio
A casa de tu vecino a prestar favores y no a pedirlos.
La nieve es la cobija del agricultor.
¿Qué hemos de hacer?. Descansar y tornar a beber.
A escote, no hay pegote.
Dios me dé contienda con quien me entienda.
Difama, que algo queda.
De la mar, el mero; y de la huerta, el puerro.
Los muertos y las visitas a los tres días apestan.
Alábate, burro, que nadie te alaba.
El miedo guarda la viña, que no el viñadero.
Si Dios hubiera querido prohibirnos el vino, las viñas serían amargas.
El perro viejo cuando ladra da consejo.
Quien hace un cesto hace cien.
Hablar por los codos, aburrir a todos.
Miel sobre hojuelas. (para indicar que algo es muy bueno)
A cena de vino, desayuno de agua.
Panojal que embarba, garojo que desgrana.
Buey sin cencerro, piérdese presto.
Bien sabe lo que dice el que pan pide.
En casa del albañil, goteras mil.
Promete poco y haz mucho.
A lo que no te agrada, haz que no oyes nada.
Padres viejos, hijos huérfanos.
En poca agua, poco se navega.
El clavo que sobresale siempre recibe un martillazo.
Hablando la gente se entiende.
No hay que llevar cocos al puerto.
El yerro del médico, la tierra lo tapa; el del letrado, el dinero lo sana; el del teólogo, el fuego lo apaga.
Quien hijos ha, no reventará.
Quien guarda el manjar que tiene, se le va, o se le reviene.
Es gente discreta, quien aguza el ojo con la lengua quieta.
Hombre de cojón prieto, no teme aprieto.
Cuando al palomo veas en el agua, coge las botas y el paraguas.
Suelo mojado, cajón seco.
Quien bien siembra, bien coge.
Los refranes de los viejitos son evangelios chiquitos
No tocar pito.