Buen oficio es no tener ninguno.
El malo para mal hacer, achaques no ha menester.
Confesión hecha, penitencia espera.
Quien ruega al villano, ruega en vano.
El que presta a un amigo, pierde el dinero y pierde el amigo.
Ser lento en dar es como negar.
El que es de tu profesión, es tu perdición.
A buenos ocios, malos negocios.
Prestar a nunca cobrar, llámale dar.
Saco de yerno, nunca es lleno.
La cortesía es la compañera inseparable de la virtud.
El ocioso vale para la plaza pero no para el trabajo.
Beneficio recibido, dase muy luego al olvido.
El que se escusa, se acusa.
De mozo rezongador nunca buena labor.
Es virtud el trabajar, como también el guardar.
Cuídate del amigo al que has ofendido
A casa de tu vecino a prestar favores y no a pedirlos.
La envidia sigue al mérito, como la sombra al cuerpo.
Ni muy tenido ni generoso, que todo extremo es vicioso.
Si quieres ser bien servido, sírvete a ti mismo.
Favorecer a quien no lo ha de estimar es como echar agua al mar.
A la moza que ser buena, y al mozo que el oficio, no les puede dar mayor beneficio.
Hacer de sierva y de señora es una vida desgraciada
Hábito malo, tarde es dejarlo.
O errar o quitar el banco.
Cabra manca, a otra daña.
Lo que a los pobres des prestado es y a buen interés.
La pobreza no es vileza, mas es rama de la pereza.
Hijo de viuda, o mal criado, o mal acostumbrado.
El adulador corrompe a su patrón rascándole la espalda
Al mal pagador más vale darle que prestarle.
El que se brinda se sobra.
Hace la misma falta aquí que los perros en misa.
A la arrogancia en el pedir, la virtud del no dar.
Los sirvientes no son diligentes si el amo es descuidado.
En el medio está la virtud.
Justo peca en arca abierta.
La envidia es en el ruin lo que en el hierro el orín.
Una deuda, veinte engendra.
Primero la obligación y luego la devoción.
A buena confesión, mala penitencia.
Dos en pleito, para ellos es el daño y para otros el provecho.
El que no cumple su palabra al fin su desdicha labra.
El mayor gusto, el vengar; la mayor gloria, el perdonar.
Pecado callado, medio perdonado.
Dar el consejo y el vencejo.
Sacar las cosas de quicio, no se hace sin perjuicio.
Del mal pagador, siquiera en pajas.
Confesión obligada, no vale nada.