Un manjar continuado, enfada al cabo.
Si el trabajo enorgullece, recuerda que el orgullo es pecado.
Al pesar por el bien ajeno, llaman envidia y es veneno.
Malo es el zamarro de espulgar, y el viejo de castigar.
El avaro carece tanto de lo que tiene como de lo que no tiene.
Ni sirvas a quien sirvió, ni pidas a quien pidió.
La venganza es repudiable, pero tiene algo agradable.
El que deja una herencia, deja pendencias.
Putas y frailes andan a pares.
Juego que tiene quite, no tiene pique.
La falta de competencia, produce ineficiencia.
Amor con celos, causa desvelos.
Como vinagre a los dientes y humo a los ojos es el perezoso para quienes lo emplean.
Favor retenido, no debe ser agradecido.
Arcaduz de noria, el que lleno viene, vacio torna.
A quien presta nada le resta.
A gusto dañado, lo dulce le resulta amargo.
Si te cansas de un amigo, préstale dinero.
Vergüenza y virginidad, cuando se pierden, para la eternidad.
Don sin Din, gilipollas en latín.
Dios me libre de una manía, aunque sea de misa.
El que no da un oficio a su hijo, le enseña a ser ladrón.
Jugador de mingo, pagador de mesas de domingo a domingo.
Quien se casa viejo, o pierde la honra o pierde el pellejo.
Obra acabada, a dios agrada.
Quieren ganar indulgencias con escapulario ajeno.
Nos vengamos de una vileza cometiendo otra
Obras caritativas, esas son mis misas.
El oficio hace maestro.
Del ocio nace el feo negocio.
Bueno es el mal que fue ocasión del bien.
Trabajo en domingo no da fruto.
La ocupación constante previene las tentaciones.
Más ordinaro que pesebre con prostíbulo.
pajero como tenedor de oveja.
Nunca falta quien te dé un duro, cuando no estas en apuros.
La necesidad carece de ley.
Perro en barbecho ladra sin provecho.
Haz el mal y guárdate.
El que da sin que le pidan, pretende sin que le ofrezcan.
La gota que derramó el vaso de agua.
Los placeres por onzas y los males por arrobas.
Juego de manos, rompedero de ano.
Chapucea el chapucero, mala obra por buen dinero.
Obras vea yo; palabras, no.
Después de un gustazo, un trancazo.
Ingrato, el volver mal por bien tiene por trato.
Juventud con hambre quisiera yo, y vejez con hartura no.
Abrojos, abren ojos.
La envidia es carcoma de los huesos.