En apurada ocasión, haz de tripas corazón.
Malo es callar cuando conviene hablar.
Que no llegue la sangre al río.
La risa se oye a mayor distancia que el llanto.
Siempre es pobre el codicioso.
El rábano, malo para el diente y peor para el vientre.
La mujer holgazana, solo el sábado se afana.
Acabóse la paja y murió el burro que la tronzaba.
Puerco que no grita cuchillo con el.
Chimenea que tira poco, el humo a los ojos.
Duelos me hicieron negra, que yo blanca era.
ala mier........ los pastores que la pascua ya paso
El hijo que sale al padre, saca de duda a la madre.
Gran mal padece quien amores atiende.
Pleito y orinal llevan al hombre al hospital.
Lo que a la sombra se urdiese, a la luz del día aparece.
Dádivas quebrantan peñas.
Es más agrio que un limón.
La risa abunda en la boca de los tontos.
Inútil como cenicero en moto.
Las apariencias engañan.
Vino sacado hay que gastarlo.
Olla sin sal, haz cuenta que no tienes manjar.
Dos cuervos no se sacan los ojos.
Manos besa el hombre, que querría ver cortadas.
Criado murmurador, es cuchillo del señor.
Donde reina la ilusión, ciega la pasión.
Quien habla de lo que no debe, escucha lo que no quiere.
Bolsa que mucho clama, pronto se acaba.
Paciencia, cachaza y mala intención.
Sacar del horado la culebra con la mano ajena.
De la mano a la boca se pierde la sopa.
No saber una jota.
Ruego y derecho hacen el hecho.
Salvarse por los pelos.
El muerto delante y la griteria atrás.
A los viejos les espera la muerte a la puerta de su casa; a los jóvenes les espera al acecho.
Del mal que uno huye, de ese muere.
Rostro lleva al lecho, que no el culo bien hecho.
Cuando uno no quiere, dos no barajan.
Ahora al bueno le llaman tonto.
Más vale poco que nada.
Es en vano dar razones cuando no las escuchan.
Los celos son el amor propio de la carne
Bocado de pan, rajilla de queso y a la bota un beso, hasta la cena te tendrán en peso.
Dolor de cabeza quiere yantar, dolor de cuerpo quiere cagar.
A las cosas ciertas encomendaos y de vanas esperanzas dejaos.
Riese el diablo cuando el hambriento da al harto.
Si engañas a tu pareja, te engañas a ti mismo.
Conocido el daño, el huirlo es sano.