Pronto pasan al olvido los muertos y los idos.
Ni perro sin pulgas, ni pueblo sin putas.
La fea graciosa vale más que la bonita sosa.
Tan mala memoria tengo, que si te he visto no me acuerdo.
Donde todos salen llorando, no puedo yo ir cantando.
Vivir es morir lentamente.
Hasta los animales se fastidian.
Mala señal es para la moza cuando la llaman señora.
Buena, por ventura; mala, por natura.
Virgo viejo, puta segura.
Palabras sin obras, barato se venden.
Yerro es tomar oficio ajeno y dejar el propio.
Padre no tuviste, madre no temiste; hijo, diablo te hiciste.
Es que los dos cojeamos del mismo pie.
Después de muerto Juan, saca el orinal.
No te alabes antes de que acabes.
Cargado de hierro y cargado de miedo.
Con el engañador, se tú mentidor.
No es bello lo que cuesta mucho, pero cuesta mucho aquello que es bello
No se puede caminar contemplando las estrellas cuando se tiene una piedra en el zapato.
La gente miedosa, es más peligrosa.
Si bien canta el abad, no le va en zaga el monacillo.
A la justicia y a la inquisición, chitón.
Hijos crecidos, trabajos llovidos.
No hay peor tiempo que aquel que viene a destiempo.
El que coge la zorra y la desuella, ha de saber más que ella.
Los esposos descuidados echan a perder la casa.
Sábele bien y hácele mal a mi borriquito hoja de nogal.
Me agarro hasta de un clavo ardiendo.
Más vale loco que necio.
Este dicho lo dijo Valentín y ni cuenta me di.
Del hombre bruto, no sale ningún fruto.
Tabaco, vino y mujer, echan al hombre a perder.
Los tontos hablan mucho y no dicen nada.
Leña verde y gentejoven, todo es humo.
Por miedo de pajarillos, no dejes de sembrar mijo.
Buen pedidor, mal dador.
Como pecas, pagas.
A hijo malo, pan y palo.
Mejor perdiz en la mano, que dos en el campo.
Estudiante memorista, pozo a simple vista.
Más duro que sancocho de pata.
Según el sapo es la pedrada.
Gallina que al gallo espanta, córtale la garganta.
El avaro desollaría a un piojo para obtener su piel.
Ni de saúco buen vencejo, ni de cuñado buen consejo.
No se puede servir a dos señores.
Irse por los cerros de Úbeda.
Ni el prometer empobrece, ni el dar enriquece.
A la rana no le gusta que se sepa que fue renacuajo