A la rana no le gusta que se sepa que fue renacuajo
Dar consejo es virtud de segundo orden.
Más duro que sancocho de pata.
Sirve a señor noble, aunque sea pobre.
Más vale estar pelada que amortajada.
Hacérsele a uno algo cuesta arriba.
De sabios es cambiar de parecer.
Quien corre con más alarde, o no llega, o llega tarde.
Soplar la pelusa de un abrigo de pieles, para descubrir el menor defecto.
Viejo soy y viejo serás: cual me veo, así té veras.
A la fortuna, por los cuernos.
Échale guindas a la tarasca y verás como las masca.
Parece barril sin fondo.
No existe cosa escondida que con el tiempo no sea bien sabida.
A putas y ladrones nunca faltan devociones.
La vejez es la única condena de la vida que afecta a buenos y malos por igual.
A fuerza de probaturas perdió el virgo la Juana.
El estúpido es como el ladrón de campanas que se tapa los oídos para no ser oído mientras roba.
Al que nace barrigón, aunque lo fajen de niño.
Del harto al ayuno, no hay duelo ninguno.
Para atrás ni para coger impulso.
A Dios, nada se le oculta.
Mucho sabe quien callar sabe.
Borracho que come miel, pobre de él!
Si digo que la yegua es parda, es porque tengo los pelos en las manos.
Roma, acuerdos y locos doma.
Cara de enferma y culo de sana.
Basura es todo lo que en el suelo se barre, y aunque remonte a las alturas, cuando baje seguirá siendo basura.
Buscando lo mejor suele desaprovecharse lo bueno.
Flor de almendro, hermosa y sin provecho.
Qué pacaya te echaste encima!
No tocar pito.
Lengua malvada corta más que espada.
La amistad termina donde la desconfianza empieza.
A gloria me sabe el vino que viene de blanca mano y en un cristalito fino.
El rico come "sudao", y el pobre sudando.
Demasiada amistad genera enfados
Guárdate de falsa vieja y de risa de mal vecino.
El que dice la verdad, ni peca ni miente.
Sin sal, todo sabe mal.
Cada día verás quien peque y pague.
A la lengua y la serpiente hay que temerles.
Quien no se arriesga no cruza el río
Humedades de Abril, malas son de salir.
Hembra cobarde se casa mal y tarde.
Fango que se mueve, a demonios hiede.
Anda el hombre a trote por ganar su capote.
Con hermosura sola no se pone la olla.
El fracasado promete, el triunfador se compromete.
El peor enemigo es una felicidad demasiado prolongada