A casa del cura, ni por lumbre vas segura.
Ni asno rebuznador, ni hombre porfiador.
Dios castiga, sin palo y sin cuarta.
No hay peor tienda que la vacía.
Jugar al abejón con alguien.
Libro prestado, perdido o estropeado.
A la mujer y la picaza, lo que vieres en la plaza.
Quien abierta su arca deja, si le roban, ¿de quién se queja?.
Yerra, y no poco, el que discute con un loco.
Alegría y pobreza y no pesares y riqueza.
Hurtar para dar a Dios, solo el deminio lo aconsejó.
Malo, pero ajeno, sabe a bueno.
Quien se aconseja a sí mismo se enfada
Hable el sabio y escuche el discreto.
Duro como teletubbie en alfombra de velcro.
Nadie da sino lo que tiene.
Escucha a tus enemigos que son los primeros en notar tus errores.
Anillo en dedo, u obispo o majadero.
Verifica siete veces antes de cuestionar a una persona.
El que de rosas de comer al burro, cobrara con un rebuzno.
Lo que se gana con el culo vase como el humo.
El que más hace, es el que menos merece.
Moro viejo, mal cristiano.
No existe culo honrado solo existe culo mal trabajado.
El honor es como un largo camino sin retorno, como un perfume de olor inaccesible.
Dar a guardar las ovejas al lobo.
A cama chica, echarse en medio.
Antes mujer de un pobre que manceba de un conde.
La sarna que no pica, a nadie mortifica.
Tras de corneados ? Apaleados.
Con hombre egoísta, ni de trato ni de vista.
Buen lector, mal escribano.
Ahora adulador, mañana traidor.
No bastan estopas para tapar muchas bocas.
El plato de la mesa ajena se antoja más que el propio.
Parecer uña y carne.
Junto a la puta y su garzón, no junto al ladrón.
Una pizca de discreción vale más que un manojo de conocimiento.
El que no ayuda, estorba.
Del ahogado, el sombrero.
De bobos y bobas se hinchan las bodas.
No se puede estar en la procesión y repicando.
Cuando se cae el burro, se le dan los palos.
A "creique" y "penseque" los ahorcaron en Madrid.
Quien teme la muerte no goza la vida.
El deseo hace hermoso lo feo.
La abundancia como la necesidad, arruina a muchos.
Líbrame de estar sudado del aire encallejonado.
No te alabes tanto si quieres llegar a santo.
Hacienda de señores, se la comen los señores.