Madre ardida hace la hija tollida.
Ni buen consejo de moza, ni buena camisa de estopa.
Zurdos y cojos, denme en los ojos.
El que por su gusto es buey hasta la coyunda lame.
Vino y mujer, te ponen al revés.
Juramento, juro y miento.
La experiencia es a veces dolencia.
¿Compare, la burra, pare o no pare?.
Que se calle Doña Chepa, y mejor que hable quien lo sepa.
Desnudo naci, desnudo me hallo; ni pierdo ni gano.
Entender por donde entienden los gigantones de Burgos.
Bodega de buen olor, no ha menester pregón.
Ya que lo tenía concertado, estorbómelo el verdugado.
Mamar del Estado sin sentido y sin razón.
El mejor premio es merecerlo.
Al trabajo, por su vejez, no le engañan ni una ve.
Muerto que no hace ruido, mayores son las súas penas.
Fácil es reprender la vida ajena, para quien no la tiene buena.
Saber no va en las canas, ni valor en barbas.
Real ahorrado, real ganado.
Juegos de manos, ni a los piojos les son gratos.
Si no quieres que se sepa, no lo hagas.
Caerle como pedrada en ojo tuerto.
De la abundancia viene la vagancia.
Con lo que Sancho sana, Domingo adolece.
Cuando ya el año caduca, le escuece el pavo la nuca.
Bueno es caer para más valer.
Mejor ser feo y atrayente, que buen mozo y repelente.
Nadie pone más en evidencia su torpeza y mala crianza, que el que empieza a hablar antes de que su interlocutor haya concluido.
Rico y de repente, no puede ser santamente.
Ofensa hace a los buenos quien a los malos perdona.
Las damas al desdén , parecen bien.
Abájanse los adarves y álzanse los muladares.
Bolsa, mujer y espada, no quiere andar prestada.
Más vale color en la cara que dolor en el corazón.
En mi casa mando yo que soy viudo.
Desnudo nací, desnudo me muero, ni gano ni pierdo.
No por moreno es feo, es más hace crecer el deseo
Hijo de padre pudiente, aunque no sea honrado es valiente.
Brilla por su ausencia.
Justicia y no por mi casa.
Harto sabe quien sabe que no sabe.
Quien canta, su mal eta.
El que habla de millones, seguro que no tiene para calzones.
Mala es la hembra, peor es la sed; si una mata, otra también.
Con el rey me eché, más puta me quedé.
De ventero a ladrón, no hay más que un escalón.
La lengua es el castigo del cuerpo.
Agrandado como alpargata de pichi.
De Jaén, o fuleros o malajes.