Quien mucho desea, mucho teme.
Por San Martín, trompos al camino.
Si entre burros te conocen, rebuzna y de cuando en cuando tira coces.
Mas pronto cae un hablador, que un cojo.
¡Otra pata que le nace al cojo!.
Más ablanda el dinero que palabras de caballero.
Huéspedes de repente, ni me lo mientes.
Si el trabajo dignifica, ser digno nada significa.
Berzas en enero, saben como carnero.
A quien tiene malas pulgas, no le vayas con burlas.
Con dificultad se guarda lo que a muchos agrada.
De Gumiel de Izán, ni hombres ni pan.
Obra de portal, dura poco y parece mal.
Comadre andariega, donde voy allá os fallo.
Tres cosas matan al hombre: soles, cenas y penas.
En casa de la mujer rica, ella manda y ella grita.
Guagua que llora mama.
El hombre descalzo no debe andar entre espinos.
El traidor y el incapaz, siempre asechan por detrás.
La prueba de amistad más difícil es mostrar al amigo sus defectos
Como el gazapo, que huyendo del perro dio en el lazo.
Lo bien hecho bien parece, y estaban ahorcando a su marido en la plaza.
Mucho ruido y pozas nueces.
Haz el mal y guárdate.
De amigo a amigo, chinilla en el ojo y el culo en remojo.
El sarampión mata a lo traidor.
Cuando veas las barbas de tu vecino arder... mete la tuya en remojo
El que desalaba la yegua, ése la merca.
El que callar no puede, hablar no sabe.
El que tarda en dar lo que promete, de lo prometido se arrepiente.
Cuando hay poco grano en el granero, mala cosa para el gallinero.
Todo lo mudable es poco estimable.
Quien da consejo no pedido, se expone a perder el consejo y el amigo.
Pasado el tranco, olvidado el santo.
Quien mucho habla de sí mismo, mintiendo está con cinismo.
Es mejor callar que con tontos hablar.
Haz bien y no mires a quien.
Cabra que cojea, o mal come, o mal sestea.
El terco que se empecina, al fin descubre la mina.
Alabanzas y regalos, malos tratos.
Sumisiones anticipadas, pretensión parecen.
Zapatero a tus zapatos.
La paja en el ojo ajeno se mira más despacio.
Es más fea que un coco macaco.
En casa del jugador loco, la alegría dura poco.
Abrir al hombre y dar lugar por donde le entren al melonar, sería necedad.
Una maravilla, con otra se olvida.
El mejor escribano echa un borrón.
El que va a Jacarilla, pierde su silla.
Burro suelto del amo se ríe.