No hay peor sordo, que quien no quiere oír, ni peor ciego, que quien no quiere ver.
Es una pena ser viejo, pero no lo es todo el que quiere.
La avaricia es mar sin fondo y sin orillas.
A la ruin oveja la lana le pesa, y al ruin pastor el cayado y el zurrón.
Obispos y Abriles, los más son ruines.
Buena condición vale más que discreción.
Dar palos de ciego.
Quien desprecia, comprar quiere.
Pueblo ingrato ayer me aclamaste hoy me pifias!
El peor de todos los temores, es el temor a vivir.
Entre los extremos de cobarde y de temerario está el medio de la valentía.
Con zapato muy justo, nadie anda a gusto.
Andaluz con dinero y gallego con mando, y estoy temblando.
El que un bien gozar espera, cuando espera, desespera.
Del santo me espanto, del pillo, no tanto.
Hay hombres que no beben, porque ser indiscretos temen.
Quien adama a la doncella, el alma trae en pena.
Mal ajeno es ruin consuelo.
Señores lo dan y siervos lo lloran.
El vino y la mujer, el juicio hacen perder.
Cuantas veces resulta de un engaño, contra el engañador el mayor daño.
A buen santo te encomiendas.
En casa del pobre, reventar antes que sobre.
La mejor forma de vengarse de un malvado es no parecerse a él
A mal dar, apretar el culo contra el sitial.
Lo peor de la humanidad son lo hombres y las mujeres que no lo son de verdad.
Hambre, frío y cochino hacen gran ruido.
Gran bien es castidad, ¿pero dónde está?.
¿Dónde tiene mi niño lo feo?, ¡que no lo veo!.
Viejo con mujer hermosa, mala cosa.
Hacerse el ignorante para chupar manteca.
Decir, me pesó; callar, no.
Al miedo plata; y al amor cariño.
No dará de culo quien sabe vivir con disimulo.
La muerte y el juego, no respetan privilegios.
Al hombre honrado, todo lo cuesta caro.
El perdón sobraría donde el yerro falta.
Reniego del necio que jode con la mujer del cuerdo.
Todo lo que hagas por depecho, estará mal hecho.
El que se viere solo y desfavorecido, aconséjese con los refranes antiguos.
Bailar con la más fea.
Dios castiga sin dar voces.
Quien del alacran esta picado, de la sombra se espanta.
No ser escaparate de nadie.
Quien es más escogedor, se va siempre a lo peor.
Favorecer a un bellaco, es echar agua a un saco.
Más imprevisto e incierto, que pedrada en ojo tuerto.
El que menos sabe suele ser el que más presume.
Quien recurre a poco saber obtiene un mal parecer
Lo malo, a quien lo apetece, bueno y justo le parece.