El que a cuarenta no atina y a cincuenta no adivina, a setenta desatina.
Quien langosta y caviar quiera, que afloje la billetera.
Estas si que son piernas, que no las de mi mujer; y eran las mesmas.
El que no se embarca, no se marea.
Nuestras buenas y nuestras malas acciones nos siguen casi como una sombra.
A cada renacuajo dio Dios su cuajo.
Llover sobre mojado, mil veces ha pasado.
Un huésped constante nunca es bienvenido.
En tu casa no tienes sardina y en la ajena pides gallina.
No hemos conocido el bien hasta que lo hemos perdido.
Vigila tus pensamientos pues se convertirán en palabras.
Estamos tan ocupados llevando a cabo lo urgente que no nos queda lugar para lo importante.
De ninguno seas muy compañero.
Una alegría compartida se dobla, mientras que una aflicción compartida se reduce a la mitad.
Da órdenes, no hagas más y nadie se moverá.
La que de treinta no tiene novio, tiene un humor como un demonio.
Por el hilo sacaras el ovillo y por lo pasado lo no venido.
Médicos errados, papeles mal guardados y mujeres atrevidas, quitan las vidas.
A misa, no se va con prisa.
A casa de tu vecino a prestar favores y no a pedirlos.
Para quien es mi hija, basta mi yerno.
Bueno es tener amigos, aunque sea en el infierno.
La justicia debe llegar hasta el ladrón
Más vale una imagen que cien palabras.
A la feria muchos van a ver y no a comprar.
Pájaro de mar por tierra, tempestad segura o gran novedad
En dinero o en querer, mejor que mañana ayer.
A chica cama si queréis remedio, echaos en medio.
A chillidos de cerdo, oídos de carnicero.
A la prima, se le arrima.
Campana de latón, tiene mal son.
Quien bien te quiere, te hará sufrir.
Es más el ruido que las nueces.
El hijo del asno dos veces rebuzna al día.
Más vale ver una sola vez que oír cien veces.
Junio, hoz en el puño, de verde y no de maduro.
Zurdos y calvos y rubios no habían de estar en el mundo.
Lo que se hace aquí, se paga aquí.
Donde las leyes flaquean, los pillos se pavonean.
El que se acuesta con niños, se levanta meado.
No dice más la lengua de lo que siente el corazón.
No se bañaba y se bañó, su mujer se lo pidió.
No hay casa donde no haya su calla, calla.
A mejor cazador se le va la paloma.
El buen vino sin ramo se vende.
Bien parece la moza lozana bajo la barba cana.
En el amor y en las luxaciones las recaídas son frecuentes
Trasnochar y madrugar no caben en un costal.
Abstente de mudar los límites de los campos, para que un terror no te arrebate. Se satisface al Dios con la voluntad del señor (responsable) que establece los límites de la tierra arable.
Hablando, hablando, la ocasión se va pasando.