Alquimia muy probada es la lengua refrenada.
El que no tiene amigos, tema a los enemigos.
Limosna que así se vela y se ofrece, de lo alto viene.
Con el ojo bien abierto, difícil es el desacierto.
Ajo, ¿por qué no fuiste bueno?. Porque no me halló San Martín puesto.
Oficio de albardero, mete paja y saca dinero.
Comiendo pan y morcilla, nadie tiene pesadilla.
Quien hace una pregunta es ignorante cinco minutos; quien no la hace será siempre ignorante.
Reflexionar tres veces antes de obrar.
Volver a inventar la rueda.
Quien nada pide, nada recibe.
Hay que llevar dos sacos, uno para llevar y otro para recibir.
El dinero ayuda a sopotar la pobreza.
La más fina mula, patea y recula.
Muerto el perro, se acaba la rabia.
Al mal tiempo buena cara, y al hambre guitarrazos.
Para salir del hoyo un buey solo no basta, se necesitan dos.
El golpe de la sartén, siempre tizna y no hace bien.
Quien con muchachos se acuesta, cagado amanece.
Sé dueño de quien no te ama y esclavo de quien te ama
Guarda mozo, y hallarás viejo.
Las muchachas en la fuente, tornar a casa no tienen en la mente.
No creas nunca en cielo serrano, lagrimas de mujer o cojera de perro.
No la hagas y no la temas.
Zanahorias, no; cosas que unten la barba quiero yo.
Un amigo es un peso en el bolsillo.
En la naturaleza, no hay castigos ni premios, solo consecuencias.
La soga se rompe por lo más fino.
El que pide lo justo, recibe migajas.
Una gota de tinta puede más que cien memorias privilegiadas.
En hombre nuevo no hay trampa vieja.
Las faltas son mayores cuando el amor es leve.
Si el vino es fragante, no importa que se venda al fondo de un largo callejón.
Quien siempre adula se quema las mangas
La casa quemada, acudir con el agua.
Músico pagado, contento pero desafinado.
Caras vemos, corazones no sabemos.
Por el humo se sabe donde está el fuego.
Hoy figura, mañana sepultura.
El harto no se acuerda del ayuno.
Después de comer, ni un sobre escrito leer.
Ramos mojados, ésos mejorados.
Aprendiz de muchos oficios, maestro de maldita cosa.
Lo optimo es enemigo de lo mejor.
Pan con vino no emborracha, pero alegra a la muchacha.
Cortesía y bien hablar, cien puertas nos abrirán.
Estudiante y diablo, una misma casa con dos bocados.
Ni amigo reconciliado ni cordero dos veces asado.
Todo avaro tiene un hijo gastador.
Amor es el verdadero precio del amor.