Con aire solano, no hay toro bravo.
Hace buena cuenta quien con lo suyo se contenta.
Ve donde no te llaman y volverás con las orejas gachas.
A caballo que te regalan no pongas reparos en la capa.
El amor y el dinero no pueden estar ocultos.
Contigo me entierren, que me entiendes.
La zorra, por la cola.
Felicidad de hoy, dolor de mañana
Negocio que no da para llegar a las diez, mal negocio es.
Las deudas son las mayores enemigas de la prosperidad.
El que no arriesga no gana.
De dos males, elige el menor.
La justicia de Don Benito, que ahorcaba al hombre y después investigaba el delito.
Lo que en la leche se mama, en la mortaja se derrama.
Mujer muerte, siete a la puerta.
La caridad bien entendida empieza por uno mismo.
Lo que has de odiar o querer, debes antes conocer.
La zorra vieja en el lazo se mea.
El que da lo que tiene antes de la muerte merece que le den con un canto en los dientes.
Hay tres cosas que no se olvidan: el primer amor, el primer dinero ganadado y el pueblo dondo uno nació.
No hay bueno que no pueda ser mejor, ni malo que no pueda ser peor.
Buscaba el necio su asno y lo llevaba debajo.
Cuanto más sucia es la criada, más gorda está el ama.
El que vive en la montaña, piensa que tiene algo y no tiene nada.
Agua vertida, no toda cogida.
Hablar en plata blanca.
De nadie esperes lo que por ti mismo hacer pudieres.
O comer en plata, o morir ahorcado.
Más vale guerra abierta que paz fingida.
El juego y la muerte, en no distinguir categorías se parecen.
El que está en pié, mire no caiga.
El hábito es una camisa de hierro.
Quien no arrisca, no aprisca.
La mejor palabra es la que no se dice.
Callos y caracoles, no es comida de señores.
Huye de la multitud si quieres tener quietud.
Antes de criticar a alguien asegúrate de que no tengas tú la nariz tapada de tsampa.
Cuando toma cuerpo el diablo, se disfraza de fraile o de abogado.
El avaro, ahondando el agujero para guardar su oro, llega al infierno.
La mujer loca, por la vista compra la tela.
Mal se cuece olla que no se remece.
A hombre de dos caras, rayo que lo parta.
¡Se nos creció el enano!
Eso dicen las malas lenguas y la mía que no es tan buena.
A quien le pique el alicante, que llamen al cura que le cante.
Dar tiro.
El dar limosna nunca mengua la bolsa.
El Señor no deja sin comer al justo, pero frustra la avidez de los malvados.
Los perezosos se pasan la vida rascando la tripa a las cigalas.
No habiendo lomo, de todo como.