Iglesia, o mar, o casa real.
Alábate, asno, que te crece el rabo.
Gota a gota, la mar se agota.
Burros o coces, arrieros a palos y a voces.
Necio que sabe latín, doble rocín.
No digáis mal del año hasta que sea pasado.
Quien empieza ganando, acaba llorando.
Quien llega tarde no oye misa, ni come carne
Manda y haz, buen ejemplo darás.
Una reputación de mil años quizás dependa de la conducta de una hora.
La muchacha que es bonita, afeites no necesita.
Más ordinario que una vaca con pedal.
Conócete a ti mismo.
A quien has acallado no le hagas llorar.
Da mucho si tienes mucho, poco si tienes poco, porque la limosna rescata los pecados.
Tras la fortuna guía el favor.
En pleitos de hermanos, no metas las manos.
Descansa el corazón, contando su pasión.
En casa del ladrón te roban hasta la respiración.
Más sabe el diablo por viejo que por diablo.
Una buena cabra, una buena mula y una buena mujer, son muy malas bestias las tres.
Más vale dolor de brazo, pero no de corazón.
Cuando uno está de malas, hasta los perros le ladran.
A las armas las carga el diablo y las descargan los imbéciles.
En Septiembre, el que no tenga ropa que tiemble.
Al que no fuma ni bebe vino, le huele la boca a niño.
Año de endrinas, año de espinas.
Hay que hacer de tripas corazones.
Hacerse el sueco.
Por tu corazón juzgarás al ajeno, en malo y en bueno.
Poderoso caballero es don dinero.
El que es perico donde quiera es verde y el que es pendejo donde quiera pierde.
Quien da para recibir no da nada
Quien mira hacia atrás no va hacia la felicidad
Roma, paraíso de putas e infierno de mulas.
Rodilla de lana a su dueño engaña.
La zorra solo una vez en el lazo se toma.
Así se mete, como piojo en costura.
Ninguna buena historia se gasta, por muchas veces que se cuente.
Hablar de virtud es poco; practicarla es el todo.
Necios y porfiados, hacen ricos a letrados.
A las mujeres y a los charcos no hay que andarles con rodeos.
Le quieren enseñar al padrecito a rezar el Padre Nuestro.
No recomiendes a nadie sino quieres que te reclamen.
El puerco y el noble, por la casta se conocen.
Hombre anciano, juicio sano.
Todo día tiene su noche, toda alegría tiene su pesar.
Hasta la más mojigata, le gusta alzarse la bata.
Tienes la razón, pero vas preso.
Cuando el viejo no puede beber, la fosa le pueden hacer.