Mal camino no va a buen lugar.
La amiga y la espada antes dada que prestada.
No jales que descobijas.
Vida sin amigo, muerte sin testigo.
Mal lo pasa quien con un vago se casa.
El que bien caga y bien mea no necesita que el médico le vea.
De una mentira ciento se derivan.
De la enredadera de la calabaza grande no cuelga la calabazapequeña.
Cuando el gallo canta, la gente se levanta.
Ricos, pobres, flacos, gordos, todos mordemos el polvo.
Han comenzado una disputa que el diablo ya no les dejará terminar.
Juez mal informado, fallo desacertado.
No busques la verdad, solo deja que te abriguen las opiniones.
Más ruido hace uno que charla que ciento que callan.
Todos los extremos son malos.
Algo daría el ciego por tan siquiera ser tuerto.
Cada cual habla según como le fue en la feria.
Febrerillo el loco, que sacó a su padre al sol, y lo aporreó.
Genio y figura hasta la sepultura.
Si te vieres en prosperidad, acuérdate de tu adversidad.
Dios da barbas, al que no tiene quijada.
Mal me quieren las comadres, porque les digo verdades; mal me quieren las vecinas, porque les digo mentiras.
Una verdad dicha antes de tiempo es muy peligrosa.
¿Adónde irá el buey que no are?.
Dichosos los tiestos que salen a la botija.
Más vale tener tortícolis por mirar muy alto, que volverse jorobado por mirar muy bajo.
A la mujer y a la viña, el hombre la hace garrida.
En Marzo tira el pastor el zarzo.
Cabeza grande, talento chico.
Que quiera, que no quiera, el asno ha de ir a la feria.
Pocas palabra y muchos hechos.
A quien se hace puntal los perros le orinan en el cuello.
Cada uno como pueda se explique, y se rasque donde le pique.
Está más loco que una cabra.
Resultó peor el remedio que la enfermedad.
A la fuerza, ni los zapatos entran.
El pobre, por pobre, va dos veces a la tienda.
Fue por potros y trajo muletas ¡malhadada feria!.
Trabajar es virtud; pero trabaja tú.
La variedad place a la voluntad.
Más vale dejar a los enemigos que pedir a los amigos.
Para cura de mis males, me vinieron más pesares.
A mal viento va esta parva.
Aquí paz y en el cielo gloria.
Díjome mi madre que porfiase, pero que no apostase.
Al conejo y al villano, despedazarlo con la mano.
De lo vedado, un solo bocado.
No des a guardar el fiambre, a quien vive muerto de hambre.
Los encargos con dinero no se olvidan.
Lo de balde es caro.