Cuando el sabio llerra, el necio se alegra.
A quien de bailar tiene gana, poco son le basta.
El amor que se lleva el viento, que te sirva de escarmiento.
A la gorra, ni quien le corra.
Mula vieja y mal comida, no se aguanta la subida.
El corazón conoce la amargura del alma.
La falta de competencia, produce ineficiencia.
Quien siempre habla y nunca calla dice muchas insensateces. La lengua ligera ocasiona problemas y a menudo menosprecia al hombre.
Quien hace agravios, escríbelos en el agua; quien los recibe, en el corazón los graba.
La verdad que daña es mejor que la mentira que alegra.
La que pone y es cretona, ya dejó de ser pollona.
Cielo borreguero, vendaval o agua del cielo.
El viejo pone la viña y el mozo la vendimia.
A Seguro se lo llevaron preso
Gallo que no canta algo tiene en la garganta.
De las carreras nada queda, solo el cansancio.
Galope que mi caballo no lleva, en el cuerpo le queda.
Nadie entre en el bien sino mirando cómo ha de salir de él.
Cualquier sastre del campo, al del pueblo le hace un flu.
Como turco en la neblina.
La mujer y la gallina, por andar se pierden aína.
Pasa más hambre que un maestro de escuela.
Agrada, quien manda.
Azote y mordedura, mientras duele dura.
A la vejez, cuernos de pez.
Por sus hechos los conoceréis.
Agua de por San Juan, quita vino y no da pan.
Amistad de boquilla, no vale una cerilla.
El consejo del viejo frailuco, hay que ser cuco.
En vez de ella, bien quisiera la mujer, que uno pariera.
Todo lo muy, es malo.
Más vale que se pierda una casa que no dos.
Un hombre es juzgado cuanto a su trabajo.
De cabo a sargento, y no está contento.
Dad al diablo el amigo que deja la paja y se lleva el trigo.
Vale más pan con amor que gallina con dolor.
Variante: Caridad y amor no quieren tambor; en silencio viven mejor.
Más daña un mal enemigo que aprovecha un buen amigo.
Menos pregunta Dios y más perdona.
Es pan comido.
De ruin madera no harás buena mesa.
No aceptes soborno del poderoso ni oprimas al desheredado.
Darás con la cabeza en un pesebre.
El encanto de las cosas es que siendo tan hermosas no conocen que lo son.
Bandera vieja, honra capitán.
Año bisiesto, hambre en el cesto.
El rocín a la crin, y el asno, al rabo.
Por miedo a los gorriones, no se deja de sembrar cañamones.
Entre dos amigos, un notario y dos testigos.
La mula reparando y le avientas el sombrero.