El que más habla es el que más tiene por qué callar.
Si no gozo de mi dinero, ¿para qué lo quiero?
El que hace trampas jugando, al infierno se va caminando.
Ni firmes sin leer, ni hables sin ver.
La nobleza y los blasones, nada valen sin doblones.
Refran viejo, nunca miente.
De un juez prevaricador nos libre el Señor.
Caballo cosquilloso no lo compres, aunque sea hermoso.
La mujer mezquina, debajo de la escama, haya la espina.
Ponerse la tapa en la cabeza
Me importa un comino.
Va que ha (te vas a quedar, frase dicha por los "abuelos" a los cabos al finalizar la mili).
Hace la misma falta aquí que los perros en misa.
Al que mintió una vez, nunca se le creyó.
Más tiene el rico cuando empobrece que el pobre cuando enriquece.
La alegría intensa es cosa seria
De dolor, nadie murió.
Fiambre y fiado, saben bien, pero hacen daño.
De baldón de señor, o de marido, nunca zaherido.
Suerte te dé Dios, hijo, que el saber de nada sirve.
El que no puede sobrellevar lo malo no vive para ver lo bueno.
El dinero como el chisme, se hicieron para contarlo.
Saber mucho y decir tonterías, lo vemos todos los días.
De pronto, nadie es tonto; después quizá lo es.
Si un ciego guía a otro ciego, ambos caen en el precipicio.
Al burro el palo y a la mujer el regalo.
El hombre no vale por lo que tiene sino por lo que es.
En el medio está la virtud.
Bien vestido, bien recibido.
El cura de la aldea, por él venga lo que desea: que mucha gente se muera.
El que mucho se despide, pocas ganas tiene de irse.
En la vivienda del pobre la casa siempre es enorme.
No lo hurta, lo hereda.
Hasta que es padecido, el mal no es conocido.
Morir rico tras vivir pobre, llámale bestia y no hombre.
Nadie se apresura para pagar y si todos para cobrar.
Rico es quien no debe y pasa como puede.
Para coger peces, hay que mojarse el culo.
¡Madrecita, madrecita!, ¡que me quede como estoy!.
Huéspedes vendrán que de casa nos echarán.
Quién no gusta del vino, de la sangre de Cristo no es amigo.
Zumo de parras, la alegría de la casa.
A fuer del Potro, un maravedí da otro.
El caballo malo hay que venderlo lejos.
Pena de muerte tiene el que a viejo no llegue.
Barco viejo, mal navega.
Niña, si vas a reuniones, ajustate los calzones.
La desconfianza y el amor no comen en el mismo plato
Baje la novia la cabeza y cabrá por la puerta de la iglesia.
En la tardanza está el peligro.